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Arquitectura y urbanismo como aceleradores de la gentrificación

Este fenómeno tiene como uno de sus principales síntomas la transformación del espacio físico: viviendas populares y comercios locales se sustituyen por edificios modernos, corredores comerciales y espacios de entretenimiento inaccesibles.

Una casa antigua se conserva en un barrio que ha pasado por la gentrificación. Imagen: GettyImages

Una casa antigua se conserva en un barrio que ha pasado por la gentrificación. Imagen: GettyImages

JESÚS TOVAR

La gentrificación no sólo es un tema de moda, sino un problema que necesita resolverse urgentemente para dejar un antecedente decómo hacer mejores ciudades.

Este concepto define un proceso complejo en el que un barrio popular y tradicional con viviendas modestas, comercios locales y población de ingresos medios o bajos empieza a transformarse por la llegada de residentes con mayor poder adquisitivo y empresas de mayor alcance. Esta sustitución gradual produce cambios profundos tanto en la vida cotidiana como en la estructura física del espacio público.

Aunque esta metamorfosis no se ven tan mal al principio —en ocasiones da un aspecto más moderno y limpio a los lugares—, una consecuencia casi inevitable es que los habitantes originarios de esos sectores terminan siendo desplazados —porque los servicios y rentas se elevan— y sustituidos por otros, incluso extranjeros. Es una forma de segregación clasista disfrazada de progreso.

Quienes dejan de vivir en los puntos gentrificados de una ciudad se ven orillados a establecerse en zonas más precarias e incluso inseguras, y los edificios o viviendas que habitaban pasan a ser de uso temporal, es decir, se alquilan a precios elevados. Se trata de un negocio sumamente lucrativo que surge del capitalismo rampante y que es promovido por modelos como el de Airbnb y otros actores citadinos codiciosos.

FACTORES DE RIESGO Y SÍNTOMAS

La gentrificación, entonces, es una enfermedad que padecen nuestras ciudades contemporáneas y que no hemos sabido curar hasta hoy. Se necesitan leyes que la regulen y que ofrezcan soluciones puntuales para sus diversas variantes. Es un sistema urbano que debe ser resuelto por especialistas de manera gradual, integral y reflexiva, generando ciudades democráticas, es decir, accesibles y asequibles para todos, no solamente para ciertos grupos privilegiados.

Recordemos que la gentrificación se produce en zonas donde convergen factores como los siguientes:

• El área está bien localizada, por ejemplo, cercana al centro, con opciones de movilidad y servicios funcionales.• Posee una arquitectura histórica o interesante, e incluso un ambiente cultural atractivo.• Es más barata que otras, por lo que se vuelve una “oportunidad de inversión”.

A estas zonas, eventualmente, llega capital privado —como restaurantes más caros, cafés de especialidad o desarrollos residenciales— y con ello nuevos habitantes de mayores ingresos, atraídos por el valor emergente del barrio.

Las zonas de estratos económicos medios o bajos terminan siendo absorbidas por desarrollos inmobiliaros inaccesibles, acentuando la desigualdad social.
Imagen: Getty Images
Las zonas de estratos económicos medios o bajos terminan siendo absorbidas por desarrollos inmobiliaros inaccesibles, acentuando la desigualdad social. Imagen: Getty Images

Esto, como ya se mencionó, provoca un aumento del valor del suelo y los alquileres, primero lentamente y luego de forma acelerada, lo que hace que las familias de bajos recursos se vean obligadas a mudarse porque ya no pueden pagar la renta, los servicios o las remodelaciones que, muchas veces, el gobierno impone a la población para mantener el carácter turístico de un sitio. El comercio local también se transforma: las tiendas de abarrotes y las fondas son reemplazadas por cafeterías boutique, bares temáticos, galerías y comercios para turistas.

Es un fenómeno polémico porque trae consigo beneficios urbanos, pero a un costo social alto. Es decir, siempre está acompañado de una renovación del espacio público en la que se restauran fachadas, mejoran banquetas, instalan nuevos servicios o sele da mantenimiento a los ya existentes, además de revitalizar el patrimonio histórico y reforzar la seguridad de la zona, sin embargo, la exclusión de los habitantes originales hace que se modifique la identidad del barrio: donde antes florecían redes comunitarias solo queda un destino de moda.

La gentrificación es un problema que en México afecta sobre todo a la capital, a Guadalajara y a Monterrey, pero es como un virus que no tardará en contagiar al resto de las metrópolis del país si no se hace nada al respecto. Por fortuna, todavía estamos a tiempo de corregir este rumbo y definir las ciudades del siglo XXI.

TRANSFORMACIÓN URBANA

La transformación física del entorno —edificios restaurados, nuevas tipologías habitacionales, intervenciones de diseño urbano— suele ser el primer indicador visible de un proceso gentrificador.

Los elementos arquitectónicos que caracterizan esta transición son:

• La rehabilitación de edificios antiguos con criterios estéticos contemporáneos que elevan su valor simbólico y comercial.• La construcción de nuevos desarrollos inmobiliarios verticales o de densificación, orientados a un estrato económico superior al original en esa zona.• El impulso de equipamientos culturales —museos, galerías, centros recreativos— que vuelven más atractivo al barrio.• La introducción de una estética importada —generalmente de Estados Unidos—, como fachadas tipo loft industrial, cafés de diseño o intervenciones minimalistas que poco tienen que ver con la identidad del sitio.

La arquitectura, en este sentido, no se limita a “embellecer”, sino que recalifica el suelo, y eso lleva a las consecuencias de segregación antes descritas.

La arquitectura 'gentrificadora' suele ser moderna, homogénea y desapegada de la identidad y la historia del lugar, intentando imitar estilos extranjeros (sobre todo estadounidenses), como los lofts industriales. Imagen: Trovit
La arquitectura "gentrificadora" suele ser moderna, homogénea y desapegada de la identidad y la historia del lugar, intentando imitar estilos extranjeros (sobre todo estadounidenses), como los lofts industriales. Imagen: Trovit

Aquí intervienen decisiones mucho más amplias que la construcción de un edificio en particular, pues la gentrificación suele surgir donde el urbanismo y su marco normativo favorecen la llegada de capital sin responsabilidad social.

La eliminación de restricciones en la altura de los edificios y en la densidad poblacional es uno de los factores que impulsan este fenómeno, así como la expedición de permisos para usos mixtos y otras facilidades regulatorias.

También están los proyectos ancla que actúan como imanes urbanos: plazas renovadas, corredores comerciales, distritos creativos, parques lineales, etcétera, que no son necesariamente negativos, pero sí cuando se pone el lucro por sobre el bienestar de la población. Lo mismo ocurre con las mejoras en infraestructura —calles, transporte, iluminación— atribuibles a intereses públicos y privados.

En urbanismo se habla de que la gentrificación aparece cuando un barrio se vuelve más deseable que la población que actualmente puede costearlo.

Sin embargo, desde una perspectiva espacial, ocurren cambios en la morfología de la ciudad que no siempre se traducen en beneficios urbanos, como una densificación poblacional irregular, disparidad tipológica, la demolición de casas tradicionales y elreemplazo del comercio de proximidad por establecimientos orientados a un consumo aspiracional.

También surgen nuevos patrones de movilidad que obstaculizan los traslados, como un aumento del tráfico de autos privados o la presencia de terrazas que ocupan banquetas.

En ocasiones, la pérdida de identidad barrial no solo se da a través de las tradiciones que se ven relegadas junto con la población originaria de un lugar, sino también mediante la destrucción de patrimonio arquitectónico histórico en favor de la construcción de inmuebles modernos de aspecto homogéneo.

Una vez que llegan las inversiones, el comercio local se ve sustituido por franquicias y empresas grandes. Imagen: Proyectos Torreón
Una vez que llegan las inversiones, el comercio local se ve sustituido por franquicias y empresas grandes. Imagen: Proyectos Torreón

¿SE PUEDE REVITALIZAR SIN EXPULSAR?

Algunas estrategias urbanísticas para evitar la gentrificación dañina son:

• Vivienda asequible obligatoria para los nuevos desarrollos inmobiliarios.• Congelamiento de la renta o renta social para familias originarias de una zona.• Protección del comercio tradicional mediante estímulos fiscales.• Zonificación progresiva que regula dónde y cuánto se puede densificar.• Participación comunitaria vinculante en el diseño de los proyectos urbanos.• Rehabilitación gradual, no especulativa, del patrimonio.

No cabe duda que el impacto de la gentrificación en México es muy importante y deberá abordarse con políticas y un ejercicio profesional colectivo que sean sensibles en temas sociales, éticos e incluso morales, además de presentar el conocimiento técnicoobligatorio.

Es nuestra responsabilidad como padres, arquitectos y ciudadanos dejar una mejor ciudad y un mejor país a nuestros hijos. ¿Qué proponen los colegios, las cámaras de comercio, los profesionales y los ciudadanos para minimizar los efectos negativos de la gentrificación? ¿Tendremos el valor de resolver el problema o seremos indiferentes en pos de maximizar las ganancias económicas de unos cuantos? 

jatovarendon@yahoo.com

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