Atrapado en los 70’s
A veces, tanto en la radio como en esta columna y en mis redes sociales —donde interactúo con grandes amigos músicos—, al abordar temas relacionados con grupos de rock, canciones icónicas o etapas específicas (ya sean sesenteras, setenteras, ochenteras o noventeras, pues mi espectro de gustos abarca esas cuatro décadas y más allá), lo hago desde una perspectiva de cultura popular y radiofónica. Claro que, cuando la reseña técnica lo requiere, investigo rigurosamente, pues, sin ser músico de profesión, la pasión por el análisis no debe nublar la precisión.
Ayer publiqué una imagen de Thom Yorke y sostuve, con la convicción del radioescucha contumaz, que él es, quizá, el último gran héroe del Classic Rock. Esto desató una grata polémica con amigos músicos, a quienes agradezco el destino de tenerlos cerca, porque de ellos aprendo y con ellos comparto la misma tendencia sonora.
Repasando la discusión, mi amigo me dice: “Radiohead no es Classic Rock, es alternativo”. Y aquí entra la gran confusión del melómano moderno. Le expliqué que el Classic Rock, como tal, no es un género musical, sino un formato radiofónico creado a principios de los ochenta. Fue concebido para englobar diferentes ramas de la música de años anteriores, comercializando la nostalgia y manteniendo vivo el sonido de los setentas. Es un formato “elástico”, una suerte de caja de recuerdos que se ha ido expandiendo en el tiempo y que hoy cubre sobradamente los noventa, incluyendo el rock alternativo.
Mi amigo insiste en los aspectos técnicos y definidos del rock, y yo defiendo que el rock alternativo sigue siendo rock, y que el Classic Rock es un paraguas más amplio de lo que se cree.
Volvamos al concepto radiofónico: el “rock alternativo” surgió a finales de los setenta, etiquetando bajo el término post-punk a los grupos vanguardistas que se alejaban de lo comercial, de los estándares del mainstream. Antes de llamarse “alternativo”, las estaciones universitarias le llamaban college rock, y las pocas comerciales lo catalogaban como new music o post-punk.
Finalmente, el término “alternativo” se popularizó a finales de los ochenta no como género, sino para describir la actitud y el método de distribución: grupos que producían y distribuían su música en sellos independientes. En los noventa, con el auge del grunge y el éxito de bandas como Nirvana, lo que empezó como una alternativa “underground” se convirtió en una etiqueta global que dominó las listas.
Explicado todo esto, y volviendo a Thom Yorke y Radiohead —ese grupo pilar del rock alternativo—, recalco mi punto sin entrar en la ciencia de los bemoles que con recelo reclaman los músicos. Les digo: tengo el oído para distinguir y disfrutar una buena canción sin meterme en la teoría. Puedo cantarla y bailarla. Y, desde mi trinchera de radioescucha, Thom Yorke es el último gran héroe del Classic Rock por su inquebrantable búsqueda artística, algo que, a fin de cuentas, es lo que define a los clásicos.
La música es comunicación: Si un receptor no pudiera entender el mensaje sin ser “experto”, la industria no existiría.
Muchos de los mejores críticos de la revista Rolling Stone o de la BBC Music jamás tocaron una nota, pero definieron qué era el rock para el mundo entero.
La estocada final de mis amigos músicos llegó con esa dosis de elitismo técnico que tanto los caracteriza: afirman que, como no sé tocar ni el triángulo, ¡no soy capaz de distinguir un rock de una cumbia! Es un argumento tan divertido como erróneo. Bajo esa lógica, nadie podría criticar un mal platillo sin ser chef, ni juzgar una película sin haber dirigido un largometraje.
A ellos les digo con cariño: mi instrumento no es la guitarra ni la batería, es el oído, y lo tengo más afinado que muchos metrónomos tras décadas de devorar vinilos y navegar el dial.
No necesito saber posicionar los dedos para un acorde de fa sostenido para reconocer la genialidad; el rock, antes que una ciencia de conservatorio, es una actitud y un lenguaje que le pertenece a quien lo siente, no solo a quien lo ejecuta.
Al final del día, si solo los músicos pudieran entender la música, tocarían para salas vacías. Yo, desde mi ‘ignorancia’ técnica, sigo sosteniendo que Radiohead es rock puro, aunque a algunos les duela la partitura.
Contacto: saulgarciamtz@hotmail.com
https://www.youtube.com/watch?reload=9&v=kvrV_j-UW8M