La española se sobrepuso al calor yucateco y derrotó en la final a la polaca Magdalena Frech.
n una tarde bajo el sol ardiente de Yucatán, Cristina Bucsa se convirtió en la campeona indiscutible del WTA 500.
La española, hasta esta semana número 63 del mundo, levantó el trofeo en el torneo yucateco tras doblegar en tres sets a la polaca Magdalena Frech, por parciales de 6-1, 4-6 y 6-4 (2:15 horas), en un partido que fue mucho más que tenis, fue una montaña rusa de emociones, especialmente en los dos últimos sets, que dejaron al público mexicano con el corazón en la mano.
Bucsa irrumpió en la final como un huracán. En el primer parcial, su tenis fue letal: Quiebres demoledores, devoluciones profundas y una concentración feroz que dejó a Frech desarmada; 6-1 en 38 minutos. El mensaje fue claro, el mismo de toda la semana: "Hoy (ayer) vengo a ganar".
La española parecía invencible. La misma que había sorprendido al mundo al eliminar a la número uno del torneo, Jasmine Paolini, en semifinales. Pero el deporte es cruel y hermoso a la vez. Frech, quien soñaba con su segundo título WTA, tras el conquistado en Guadalajara 2024, despertó en el segundo set. Rompió temprano, defendió con uñas y dientes... Aprovechó los titubeos de Bucsa, para llevarse el parcial 6-4.
El estadio contuvo el aliento, la polaca había igualado la balanza y el partido se volvía una batalla de voluntades. Entonces llegó el momento que define a las campeonas. En el tercer set, Bucsa se miró al espejo del alma y decidió que no iba a dejar escapar su gran sueño.