Duterte pide a la CPI no comparecer a la confirmación de cargos por estar 'viejo y débil'
El expresidente filipino Rodrigo Duterte solicitó a la Corte Penal Internacional (CPI) que le permita no asistir a la audiencia de confirmación de cargos en su contra el 23 de febrero, y dijo estar "viejo, cansado y débil".
En un escrito hecho público este miércoles por la CPI, que incluye unas declaraciones atribuidas al propio Duterte, el exdirigente filipino rechazó además las acusaciones de haber supervisado una política de "ejecuciones extrajudiciales" durante su "guerra contra las drogas" en Filipinas, lo que tacha de "mentira escandalosa" promovida por sus adversarios políticos y basada, afirma, en testimonios ya "desacreditados".
"No deseo asistir a procedimientos judiciales que olvidaré en cuestión de minutos. Soy viejo, estoy cansado y frágil. Pido a la Corte que respete mi paz dentro de la celda en la que me ha colocado. He aceptado el hecho de que podría morir en prisión", dijo Duterte en sus primeras declaraciones personales desde su ingreso en el centro de detención de la CPI en marzo pasado.
También sostuvo que, en Manila, fue "introducido por la fuerza en un avión y trasladado" a La Haya "en flagrante contravención de la Constitución" de Filipinas y en un operativo que, según denuncia, fue facilitado por la oficina del actual presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr.
Su equipo de defensa comunicó hoy a la Sala de Cuestiones Preliminares que Duterte "desea renunciar" a su derecho a asistir a las audiencias de confirmación de cargos, que se celebrarán entre el 23 y el 27 de febrero, y asegura que comprende las consecuencias de esa decisión, que le fueron explicadas por su abogado, Nicolas Kaufman, y que confía en él "para impugnar en su nombre la suficiencia de la prueba" presentada por la Fiscalía.
También deja claro que no quiere seguir estos procedimientos desde fuera de la sala por videoconferencia, como sí hizo para confirmar su identidad en marzo del año pasado, tras su traslado al centro de detención de la CPI, en La Haya.
Duterte reiteró que "no reconoce la jurisdicción de la Corte Penal Internacional sobre su persona".
Está acusado de asesinato y tentativa de asesinato como crímenes de lesa humanidad, presuntamente cometidos entre noviembre de 2011 y marzo de 2019, tanto durante su etapa como alcalde de Davao como durante su presidencia de Filipinas.
Los expertos designados por la Corte, según el abogado del exmandatario filipino, concluyeron en su examen médico a Duterte que "las capacidades visoespaciales" del exdirigente están "deterioradas" y que en pruebas neurológicas obtuvo una puntuación de "0" en fluidez lingüística.
Los jueces deberán decidir ahora si aceptan la renuncia y autorizan su ausencia en la audiencia de confirmación de cargos.
El equipo de Defensa alega desde hace un año que el estado de salud de Duterte está deteriorado y que no está en condiciones de participar en un procedimiento en su contra, aunque los jueces determinaron, tras analizar diferentes informes médicos, que sí está capacitado para seguir al menos la fase preliminar del caso y de dar órdenes a su defensa para que lo represente.