Los cambios estructurales en calles, banquetas, avenidas y demás plazas de la Ciudad de México se aceleran de cara a la próxima justa mundialista.
- Montserrat Fuentes se para en la misma esquina donde trabaja desde hace 20 años, pero el habitual aluvión de clientes de la trabajadora sexual todos los viernes por la noche ha desaparecido.
En su lugar, la transitada arteria de Ciudad de México donde unas 2,500 trabajadoras sexuales se ganan la vida está flanqueada por las obras, como parte de los preparativos de la capital mexicana para la Copa Mundial de futbol que se disputará en el verano.
Fuentes, de 42 años, y otros afirman que han visto como sus ingresos se han reducido debido a los proyectos gubernamentales destinados a limpiar grandes zonas de la ciudad antes de abrir sus puertas a aficionados al deporte de todo el mundo. Los vendedores ambulantes también aseguran que se les está desplazando y que no saben qué les quedará cuando termine el Mundial.
"Esto que estamos viviendo aquí en México lo han vivido en prácticamente casi todo el mundo. Porque cuando hay un evento de esta índole, siempre quieren hacer arreglos en cualquier ciudad, quieren hacer que se vea la ciudad bonita", apuntó Fuentes. "Pero los afectados son las personas de abajo".
Se espera que la Copa del Mundo -organizada conjuntamente por México, Estados Unidos y Canadá- genere un impulso económico de 3,000 millones de dólares en México con la llegada de visitantes a sus aeropuertos, hoteles, restaurantes y recintos deportivos, de acuerdo con la Federación Mexicana de Futbol (FMF).
Pero en un país donde más de la mitad de la población activa trabaja en la economía informal, muchos mexicanos tienen condiciones precarias temen quedarse atrás.
El gobierno de Ciudad de México dijo que estaba tomando medidas para compensar el impacto en trabajadoras sexuales y vendedores, y que ha mantenido conversaciones continuas con los trabajadores.
SUS INGRESOS, AFECTADOS
En la Ciudad de México, donde se celebrará la ceremonia inaugural del torneo, las tensiones comenzaron a incrementarse en los últimos meses, a medida que el gobierno local renovaba rápidamente el emblemático Estadio Azteca (ahora Banorte), mejoraba el transporte público y llevaba a cabo obras públicas en barrios históricamente obreros.
Fuentes y muchas de las trabajadoras sexuales de la avenida Calzada de Tlalpan, que pasa por el estadio, señalaron que la construcción de una ciclovía que comenzó a finales de 2025 ha reducido sus ingresos a más de la mitad. Grandes separadores impiden que los autos se orillen para negociar. Además, la ciudad anunció más tarde el cierre nocturno de las estaciones de metro ubicadas en la carretera debido a las obras del Mundial, lo que ha dejado a muchas mujeres abandonadas a su suerte.
"El unico que ve el gobierno son los ingresos que (el Mundial) les va a generar", afirmó Elvira Madrid Romero, presidenta de la organización de defensa de las trabajadoras sexuales 'Brigada Callejera'. "Los turistas vienen para festejar en las espaldas de los pobres".
El trabajo sexual no está penalizado en México y, en la capital, sigue siendo un salvavidas económico para alrededor de 15,000 personas, incluyendo mujeres transgénero que tienen dificultades para encontrar un salario justo en otros sectores.
A muchas madres solteras en la coalición de Madrid les preocupa cómo van a poner comida en la mesa o pagar la renta. Su organización ha negociado con las autoridades locales, que prometieron pequeños pagos mensuales y reparto de alimentos que son una pequeña parte de lo que las mujeres necesitan para subsistir, explicó.
En septiembre, la jefa de gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, anunció que se habilitarían 58 puntos a lo largo de la calzada donde las trabajadoras podrían encontrarse con clientes.
"Queremos un Mundial con juego limpio y sociedad justa", dijo Brugada entonces.
Pero las mujeres no han visto ninguno de esos puntos ni han recibido ayuda de las autoridades locales, y se niegan a ser trasladadas de las zonas donde trabajan, indicó Madrid.
VENDEDORES, DESPLAZADOS
Para otros que trabajan a lo largo de la avenida, como la vendedora de licuados Esperanza Toribio Rojas, de 68 años, la posibilidad de verse desplazados ya no es hipotética. Asegura que es una inevitabilidad inminente que se cierne sobre ella.
Toribio es una de los cientos de vendedores que ofrecen comida, ropa, herramientas y otras mercancías en los túneles que cruzan por debajo de la avenida y que dan acceso a las estaciones del metro que dan servicio al estadio del Mundial.
Durante décadas, los comerciantes trabajaron en puestos ofrecidos por el gobierno local cuando los pasajes estaban plagados de delincuencia y llenos de basura. Ahora, los compradores pasean junto a familias que comparten comidas y preguntan los precios de la ropa expuesta.
"Realmente nosotros fuimos los que le dimos vida a esto", dijo Toribio. "Antes había mucha delincuencia, y en ese entonces nadie se preocupó".
Los vendedores dijeron que se sorprendieron cuando, a principios del año pasado, los funcionarios municipales se presentaron en la zona y les dijeron que debían dejar espacio para un proyecto anunciado por la jefa de gobierno en noviembre.
La iniciativa "Pasos de la utopía", según la oficina de Brugada, "preparará la zona" para el torneo, convirtiendo los pasos subterráneos en "espacios seguros con más de 300 actividades culturales, deportivas, educativas, de salud y bienestar".
El líder de los comerciantes locales, Jaír Torruco, señaló que entre 100 y 200 vendedores fueron expulsados, mientras que unos 250 más, como Toribio, rechazaron la oferta del gobierno por considerar que no era suficiente para subsistir.