Las efemérides guardan recuerdos, en este caso, de grandes acontecimientos taurinos, faenas que quedaron para la historia, alternativas y natalicios, así el día de hoy recordaremos al maestro Manolo Martínez, el gran mandón del toreo mexicano nacido en un día como hoy de 1946 en Monterrey, Nuevo León han pasado 60 años desde su alternativa en su ciudad natal un día 7 de noviembre de 1965 de manos del maestro Lorenzo Garza que regresó de su retiro solo para otorgar el doctorado en un cartel de regiomontanos al ser testigo del acto el matador Humberto Moro, cortando una oreja a “Traficante” de Mimiahuápam el toro de su alternativa yendo a la enfermería por cornada en su segundo, con treinta corridas confirma su alternativa en la plaza México, su plaza, de manos del andaluz Juan García “Mondeño” llevando como testigo al matador Mauro Liceaga con quien desarrollaría una gran amistad y con quien alternaría en varias tardes, poco tiempo bastó para que por sus triunfos y actuaciones se convirtiera en la primera figura de la torería nacional, después de una tarde triunfal alternando con el maestro Manuel Capetillo la afición mexicana lo elevo como máxima figura por 31 años de nuestro país.
La cumbre exige, así hubo seguidores y antis que por mucho que no lo acepten acabaron doblegados por la gran clase del maestro, su estilo sobrio y dominador se adornaba con detalles profundos y de gran clase, como siempre ha sucedido y sucederá en la historia del toreo sus detractores entraban en polémica con las siempre odiosas pero inevitables comparaciones con otras figuras de su época, en forma directa con el maestro Eloy Cavazos, a lo que contrario a los que muchos piensan nunca evitó siendo de hecho el matador con el que más veces alterno, las figuras de aquí y de allá pagaban derecho de piso pero nunca se negó a alternar con ellos, de los mano a mano más sonados fueron los vividos junto al maestro Paco Camino en tardes memorables sobre todo en la plaza Santa María de Querétaro en aquella tarde épica, la carrera del maestro motivó pinturas del maestro Pancho Flores, esculturas como la del maestro Humberto Peraza de la entrada principal de la Plaza México bajo la que por mucho tiempo descansaron sus cenizas, escritos de grandes maestros como Don Pepe Alameda, libros biográficos por el Licenciado Guillermo H. Cantú, Rafael Loret de Mola relatando los mano a mano con el maestro Paco Camino “Mano a Mano” y Dos Colosos”, los publicados en Venezuela por Arturo Uslar Pietri y Pepe Cabello, documentales fílmicos por Juan Ibañez y Cat Fletcher, polémico y decidido era capaza de tornar lanzas por rosas, de superar cualquier vendaval, abreviar sin más por su decisión o prolongar ante el beneplácito de los aficionados y broncas para el juez que hacía sonar un aviso, amo y señor de la plaza México siendo el matador con mayor número de tardes en ese amado coso 91 veces con 10 rabos y 81 orejas, capaz de llenar en solitario o con alternantes al solo conjuro de su nombre.
Su polémica temporada en España estuvo rodeada de un clima de animadversión, bloqueos en despachos -como se llama por allá a las oficinas de las empresas- cambios de ganaderías y alternantes, una oreja a regañadientes en su confirmación en Las Ventas en la que llevó como padrino al gran Santiago Martin “El Viti” y como testigo a Sebastián Palomo Linares.
A su retiro se dedicó por completo a su ganadería, apoyó a varios novilleros que con el tiempo se convirtieron en matadores de toros, en la entonces plaza de toros Torreón organizó con el apoyo de la cervecería Cuauhtémoc el gran premio novilleril por espacio de dos años con una novillada sabatina con grandes entradas.
Han pasado 29 años de su partida, me enteré de la noticia en el restaurante de un hotel de Monterrey, me confieso abiertamente martinista, solo acerté decir a quienes me acompañaban ¡se fue el más grande, a ver quién puede como él!, ¡hasta la próxima!