Tal vez has estado esperando una oportunidad o estabas dispuesto a iniciar algo nuevo que cambiara el rumbo de tu vida, y no ocurrió. Al comenzar el 2025, muchos creímos que ese año marcaría la diferencia, que por fin llegaría el cambio esperado; sin embargo, no fue así. Desde mi experiencia y desde lo que se vivió a nivel colectivo, fue un año marcado por pérdidas, enfermedades, traiciones, accidentes y sorpresas inesperadas.
Todo esto se convirtió en un motivo más para bajar los ánimos, para seguir creyendo que la mala suerte seguía rondando tu entorno. Y es que, desde antes, ya se había marcado a nivel cósmico que el 2025 sería un año difícil: un año de karma.
Fue el cierre de ciclos, aquello que desde hace tiempo sabías que debías soltar, pero que ignoraste hasta que el 2025 llegó y te sorprendió con un colapso inesperado. Fue un año que vino a limpiar tu vida para dar paso a lo nuevo. Personas tuvieron que irse de tu camino porque ya no vibraban contigo. También llegaron otras: algunas para ayudarte a sacar lo mejor de ti y otras para mostrarte lo que aún tenías que sanar y superar. Pasaron muchos acontecimientos y sé que muchos se preguntaban cuál era el sentido de tanto dolor y de tantas pruebas.
Hoy, con mayor conciencia, podemos comprender que nada fue en vano. Todo formó parte de un proceso de depuración, aprendizaje y despertar, necesario para abrir la puerta a un nuevo ciclo. La "mala suerte" del 2025 no llegó para marcar tu fin; al contrario, fue un reinicio en tu camino. Llegó para limpiar tu entorno, depurar tu energía y prepararte para lo nuevo que está por comenzar.
Y aquí viene la buena noticia: aunque a nivel colectivo aún se vislumbran desafíos, en lo personal este nuevo año promete oportunidades y nuevos comienzos. Según la numerología, en el 2026 estaremos vibrando bajo la energía del número 1 (2 + 0 + 2 + 6 = 10; 1 + 0 = 1), una energía de cierre e inicio al mismo tiempo. Todo aquello que hoy estás comenzando puede tomar forma, volverse tangible y manifestarse en tu realidad.
Tal vez en este 2025 sentiste que algo cambió en ti, incluso en tu cuerpo. Terminaste una relación, apareció una soledad extraña -sin una razón clara- después de haber tenido una vida social activa, y de pronto la gente comenzó a desaparecer de tu vida. Viviste pérdidas, frustraciones y una carga de negatividad tan intensa que incluso llegaste a preguntarte si alguien te había hecho daño a nivel energético… pero no fue así.
Porque en este 2026, a nivel individual, se abre una energía que promete estabilidad. Durante los primeros meses se sentirá un llamado a conectar contigo, a transformar tu autoconcepto y a recuperar la esperanza y la fe en aquello que decidas emprender y crear. Este ciclo invita al orden, al equilibrio y a aterrizar las ilusiones. Es momento de activar el motor de la fe, porque todo inicio requiere vigor, fortaleza y valentía para avanzar desde una conciencia más abierta y receptiva.
Que todo aquello que has tenido pendiente y no has logrado sacar adelante comience a liberarse. Las cargas se alivian. La salud encuentra caminos de sanación. Los estudios y proyectos inconclusos avanzan y se aprueban. Las deudas se reducen, el agobio cede y la abundancia comienza a alcanzarte cuando decides confiar. Si has estado esperando una respuesta, sin importar la situación, recibirás noticias favorables. Recuerda que para Dios, todo es posible.
Pero también es importante cuidar tu energía. No permitas que las influencias externas frenen tu avance. A veces, compartir con otros lo que deseas manifestar o aquello que te preocupa no es conveniente. No todas las intenciones de quienes escuchan son buenas, y hablar de más puede convertirse en un bloqueo para tu energía, tu espíritu. Muchas veces las personas no escuchan con sinceridad y, sin darte cuenta, pueden aprovecharse de tu apertura o de tu generosidad.
No expongas tus sentimientos, tu intuición, tu percepción, tu proceso ni tus experiencias ante la frialdad o la crueldad ajena. Evitar ciertas tentaciones también es sabiduría. Aprende a discernir cuándo hablar y cuándo guardar silencio. La Biblia lo expresa con claridad en Mateo 10:16: "Sean astutos como serpientes y sencillos como palomas".
Tal vez ya habías escuchado esto antes, pero nunca está de más recordarlo. Aún estás a tiempo de romper ciclos repetitivos que durante años te generaron ansiedad, desgaste y desesperación. El silencio consciente también sana, protege y ordena.
Cuéntale tu vida a Dios en secreto. Él no te traicionará. Solo Él sabe custodiar aquello que temes que sea divulgado y conservar lo que aún está en proceso de sanación.
Esa es la clave para que tu vida avance y para que todo lo que deseas tenga éxito.
Feliz y exitoso 2026.