Columnas Social columnas editoriales SOCIALES

columnas

Ensayo sobre la cultura

BECKY KRINSKY

Muchas veces se pronuncia la palabra cultura como parte de un discurso que quiere darle una importancia que a veces nunca se da. Se supone que las personas, por el hecho de ir a la universidad, pueden pertenecer a una clase social y ya ser cultas; pero eso no siempre es así.

Una cosa es que sepas las nociones de tu profesión o que estés acostumbrado a ciertos lujos que te da el pertenecer a cierta clase, y otra cosa es ser culto.

Lo mismo sucede al pensar que porque una persona pertenece a clases bajas o no ha tenido estudios es inculta; eso también es una mentira, porque la cultura no se obtiene ni por la posición social ni por los estudios que hayas realizado. Son conocimientos, pero sobre todo son gustos y acciones que se obtienen en otras circunstancias, que parten de la familia misma.

Nosotros, cuando hablamos de cultura, por lo general nos referimos a las artes, pero esto también implica otro tipo de conocimientos, como puede ser la historia o la filosofía. Hay poca gente a la que le interesan estos temas y, en realidad, son pocos círculos los que se dedican a hablar sobre ellos.

La cultura se va obteniendo en los usos y costumbres de la vida cotidiana. El que te guste la música clásica, la literatura, el teatro, la danza y otras cosas por el estilo no te lo enseñan en la escuela; tú te vas acostumbrando a ello porque alguien te introduce y te cultiva la afición. A partir de ahí, si te llena, vas profundizando en el tema hasta que, de alguna manera u otra, lo llegas a dominar.

Curiosamente, a las organizaciones sociales o políticas les encanta presumir la palabra, pero en realidad hacen poco por fomentarla.

Puede pensarse que en los pueblos no hay gente culta o no hay actividades que fomenten la cultura, pero a mí me ha tocado conocer pueblos que tienen sus bandas y un día a la semana tocan en las plazas, lo que hace que la gente se vaya acostumbrando a ciertos tipos de música. Eso es un hecho cultural, como lo son las artesanías de muchos lugares del país que, desgraciadamente, los mexicanos desconocemos.

Cultura es también la visita a los museos, en donde está exhibida parte de la historia o del arte de nuestro pueblo, y por eso es interesante conocerlos. Una mala experiencia que a mí me tocó presenciar fue ver niños en un museo, en el Louvre, que entraron corriendo y se paraban a ver los cuadros; a lo mejor ni entendían, y les sacaban fotos a las explicaciones del cuadro y, sin prestarles más atención, se iban a buscar otro. Me imagino que eso era para presumir con sus amigos cuando volvieran a la escuela.

Otra experiencia es estar frente al cuadro de la Mona Lisa, en un cuarto lleno de gente, donde no se daba ninguna oportunidad para apreciar verdaderamente la obra.

Hay cosas que se hacen por imitación. En el mismo museo estaba lleno de obras que también eran interesantes, pero que no tenían público porque carecían de la fama a la que nos referíamos antes.

La cultura, pues, es algo más profundo; se va convirtiendo en parte de tu vida y se da en todos los estratos sociales.

Podemos referirnos a la Guelaguetza de Oaxaca, que es la representación de cada uno de los pueblos de la región.

Entonces, la cultura es un modo de vida, es tener ciertos gustos que te enriquecen como persona humana; es un hábito y no es algo para presumirse. El que presume demuestra que es inculto, porque no está valorando la verdadera esencia del ser humano, y la cultura precisamente es aquilatar dicha valoración.

Un hombre de la calle, común y corriente, puede ser un hombre culto. Me tocó una experiencia en Saltillo: tomando un taxi, el taxista iba escuchando música clásica, y eso me sorprendió. Ahí supe que de todos lados se aprende. En cambio, en Torreón se dice que tenemos estaciones universitarias y temas como la música clásica son a los últimos a los que se les da importancia.

Entonces, podemos hablar mucho de cultura y repetir la palabra en el discurso político, pero en realidad no es algo que nos interese, porque los tiempos modernos nos han llevado por la comercialización, haciéndonos perder otros valores humanos.

Leer más de Columnas Social

Escrito en: Ensayo sobre la cultura Columnas

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de Columnas Social

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Clasificados

ID: 2443026

elsiglo.mx