La vendedora de flores.
México apuesta por una narrativa audiovisual inspirada en cortometrajes “muy mexicanos” para revalorar símbolos nacionales, proyectar orgullo cultural y reforzar la imagen turística del país, y para este 2026 apunta hacia producciones que reflexionan sobre la figura de la muerte atada también a las tradiciones y costumbres del país.
Esta iniciativa se abraza de la campaña México Muy Mexicano, que ha sido impulsada desde la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur), y que comenzó con un primer cortometraje presentando durante la Feria Internacional de Turismo (Fitur) de 2025 en Madrid, España.
El presidente del organismo, Octavio de la Torre, explicó que el proyecto nació tras detectar la necesidad de generar mayor penetración en los símbolos mexicanos, en un contexto de tensiones y preocupaciones que —dijo— incluye las tensiones comerciales con Estados Unidos, la inseguridad y la extorsión en el país.
Frente a ese escenario, la organización decidió enfocarse en entender “qué significa ser mexicano” y así “construir una imagen desde el sector del barrio, desde lo que viven las poblaciones”, todo enmarcado en la estrategia del Plan México de impulsar el contenido audiovisual nacional.
De la Torre detalló que ese esfuerzo derivó en una línea de comunicación institucional que culminó en la producción de una serie de cortometrajes concebida como un conjunto de piezas bajo el lema “Hecho con el alma”.
CINE HECHO PARA MÉXICO
El primer trabajo desarrollado para esta serie fue La vendedora de flores, inspirado en el cuadro del emblemático artista Diego Rivera y que es reconocido por los mexicanos porque está “en todas las casas de las abuelitas”.
A partir de ahí buscaron “contar una historia distinta” y apostar por mostrar a una mujer empoderada que “reflejara la raza de bronce”, así como enfocarse en el valor del “esfuerzo de los pequeños comerciantes, mostrando la realidad y determinación que caracterizan a los emprendedores del país”.
El cortometraje se realizó con el sello productor Studio, “unos amigos voluntarios de Tecate”, y se registró en al menos 17 festivales.
Desde su estreno, La vendedora de flores ha sido reconocido en festivales internacionales como el Berlin Kiez, el Paris Play Film, los Oniros Film Awards y el de Toronto Arts & Entertainment, además de selecciones oficiales en certámenes de Portugal o Nueva Zelanda.
“EL BUEN MORIR” PARA 2026
Para este año, el directivo afirmó que la muerte será el tema para producir una segunda pieza: El buen morir, la cual sigue en edición.
Este corto está inspirado en las tradicionales catrinas y en la concepción de la muerte que tienen los mexicanos, y busca hablar de la trascendencia de cada individuo a través de “las personas que tocamos antes de morir”.
Así como La vendedora de flores vio su estreno internacional en Fitur, El buen morir no será la excepción y será presentado en la misma feria en su edición de 2026, que iniciará el próximo 21 de enero y en la que México es el país invitado especial.
“Es una forma de mostrar a México, porque los dos cortometrajes te hablan de la comida, te hablan de las flores, de los paisajes, de nuestros valores, de nuestra cultura”, concluyó De la Torre.
SOY FRANKELDA, OTRA OBRA MUY MEXICANA
Pero el cine nacional no solo se conformó de cortometrajes durante el 2025. Soy Frankelda fue uno de los fenómenos de este año por varias razones. Primero, porque es una cinta hecha en su totalidad con técnica stop motion, es decir, que al colocar imágenes fijas una tras otra en video a una velocidad de 24 cuadros por segundo, da la sensación de movimiento.
La historia se desarrolla en el siglo XIX y gira en torno a una mujer cuyas historias oscuras no son tomadas en cuenta a pesar de ser una gran escritora, sin embargo, ella renuncia a quedarse en silencio.

Frankelda descubre que es en sus sueños donde los monstruos de sus relatos cobran vida. Ahí también habita el príncipe Herneval, atrapado entre pesadillas, quien la impulsa a seguir escribiendo. Al mismo tiempo, la protagonista enfrenta los embates de un colega, el escritor Procustes y sus secuaces, quienes no permiten que las ficciones de esta mujer sean conocidas.
Hay una gran historia detrás de esta producción, que hasta hace muy poco estuvo en salas de cine, y ese es otro motivo por el que hay que ver este filme dirigido por los hermanos Arturo y Roy Ambriz.
Hay que citar que Soy Frankelda retoma a los personajes de Los sustos ocultos de Frankelda, serie que crearon los Ambriz para el canal de televisión de cable Cartoon Network.
Otro dato que resulta interesante es que la película fue realizada a lo largo de tres años con más de 140 marionetas y en 50 sets —entre calles, palacios, puentes y ríos—, algunos construidos en un área de 20 metros cuadrados y de una altura superior a los tres metros.
Soy Frankelda es el primer largometraje mexicano hecho por completo en stop motion, tiene 113 minutos de duración, fue estrenada en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara y en su realización trabajaron 150 personas, participando en todos los procesos del filme. Actualmente puede verse en HBO Max.
UN NAHUAL EN EL FESTIVAL DE ROTTERDAM
Siguiendo en la línea del misterio, el nahual, figura del mito mexicano que se refiere a aquellas personas capaces de convertirse en animales, puede ser juez y verdugo. Y eso lo comprobará Rotterdam, festival de cine en Europa que apuesta a nuevas visiones, cuando tenga en su programación Tekenchu: el ritual de los nahuales.
La ópera prima de Carlos Matienzo fue considerada en la sección Bright Future, en la que se seleccionaron temas originales y con un estilo individual que representan la vanguardia del cine contemporáneo.
Y allá estará Gerardo Oñarte, quien interpreta a un hombre que aparece herido en un pueblo y es protegido por mujeres, al tiempo que un policía investiga su caso.
Tekenchu: el ritual de los nahuales fue inicialmente un cortometraje que salió del Rally Feratum, el cual causó buenas impresiones ahí donde se llegó a presentar.
Oñarte, coescritor del guion, pensó que era una buena opción profundizar en el tema y comenzó a vislumbrar una historia vista desde los ojos del policía federal, un nuevo personaje interpretado por Gerardo Trejoluna.
“Es una historia de terror, un thriller, que nos ha abierto muchas puertas. Tekenchu significa “bestia” en purépecha y nosotros tenemos nuestros monstruos universales. ¿Cuál es nuestro hombre lobo? Pues los nahuales, aquí y en varios países de Latinoamérica”, apunta.
El largometraje vio la luz en mayo pasado en el Marché du Film 2025 de Cannes por parte de Blood Window, una de las más importantes plataformas del cine de género, la cual hace alusión a producciones de terror, ciencia ficción y fantasía. Rotterdam será su presentación oficial a nivel mundial.
El filme se rodó en Valle de los Fantasmas, un pueblo ubicado en la Sierra Álvarez de San Luis Potosí, a casi una hora de la capital del estado. Cuenta en su elenco con Alejandra Herrera (La lotería del crimen y La diosa del asfalto) y forma parte de una oleada de películas mexicanas basadas en leyendas o mitos nacionales como Huesera, Un cuento de pescadores, Mal de ojo y Turno nocturno, las cuales ya han llegado a salas de cine del país en los últimos meses.
Con obras como las ya mencionadas, la iniciativa de un “México muy mexicano” demuestra que el cine nacional puede ser simultáneamente una celebración de la identidad, una herramienta de diplomacia cultural y una plataforma para que las voces y tradiciones de los barrios lleguen a audiencias internacionales, impulsando un orgullo colectivo que trasciende fronteras.

Redacción S.N.