La prisión del 'Indio' Fernández en La Laguna
(Primera de dos partes)
Discurrían las tranquilas horas del asoleado atardecer del 30 de mayo de 1976, en el ejido Venustiano Carranza ubicado en el municipio de Viesca, Coahuila. Al lugar había hecho su arribo el famoso director de cine, Emilio El Indio Fernández (1904-1986), quien tuvo una entrevista con el cura de la localidad. Le solicitó lo llevara a la capilla virreinal contigua a la antigua casa grande de lo que fue la Hacienda de Hornos.
Al legendario cineasta que inició su brillante carrera artística en Hollywood, le interesaba conocer el histórico recinto y su entorno, deseaba filmar las escenas de una película que tenía proyectada producir. Cuando enfilaba su caminata rumbo al templo se encontró con un grupo de gitanos errabundos y a varios habitantes del poblado. Fernández, se identificó con ellos, les relató con actitud alegre sus planes de rodar la cinta donde participarían famosos artistas del cine nacional. A los lugareños, la noticia les causó beneplácito.
El Indio Fernández había arribado horas antes a Torreón, se hospedó en el Hotel Río Nazas, tenía gran interés por visitar el sitio donde existió la Hacienda de Hornos. Al llegar al ejido Venustiano Carranza, le agradaron su capilla virreinal y el paisaje semidesértico del municipio de Viesca para su película.
EL HOMICIDIO
Serían como las 18.30 horas de aquella trágica tarde, cuando de manera sorpresiva se acercó al grupo el lugareño Javier Aldecoa Robles, se encontraba ebrio y con palabras altisonantes empezó a insultar a los gitanos itinerantes que platicaban con el cineasta. Con ánimo muy irritado los acusó de ladrones, mentirosos y timadores, por su antiguo y reconocido oficio de leer la suerte a todo aquél que se les acercara con ese fin.
El ambiente se tornó tenso. Algunos de los allí presentes intentaron serenar al campesino de temperamento colérico, quien actuaba impulsado por las influencias del alcohol, sus gritos se oían a lo lejos. El esfuerzo por apaciguarlo fue inútil, su reacción se tornó aún más violenta, empezó a lanzar golpes a varios de los concurrentes.
En su edición del día 31 de mayo de 1976, El Siglo de Torreón informó a sus lectores el violento acontecimiento que alteró la tranquila rutina de aquella comunidad coahuilense, el reportero así describió el suceso: "El Indio, se acercó para calmarlo, diciéndole ´Yo soy El Indio Fernández´. Aldecoa, le respondió con alterada voz alta: ´Pues usted también se va mucho a la...´ Y acto seguido sacó su pistola. El Indio Fernández también desenfundó su arma en defensa propia, y uno de los acompañantes del director y actor, recibió un rozón en el brazo izquierdo, lo que hizo a Emilio repeler la agresión hiriendo de muerte a Aldecoa, quien seguía disparando ante el pánico general".
Instantes después de la sangrienta balacera, Javier Aldecoa Robles, fue llevado gravemente herido por una ambulancia de la Cruz Roja para recibir auxilio médico con el fin de salvar su vida; en el trayecto al hospital, falleció. La nota informativa agregaba que El Indio Fernández, había sido invitado por los gitanos a tomar café turco, minutos antes del infortunado suceso que fue publicado por la prensa nacional.
El reportero de El Siglo de Torreón, fue informado por varios testigos presenciales que quisieron calmar los alterados ánimos del difunto rijoso, la versión la confirmó el comandante de policía de la localidad de Viesca, Manuel Medina Rivera.
"No han localizado al Indio Fernández", expresaba una nota informativa publicada por El Siglo de Torreón, en su edición del 1 de junio de aquel año de 1976. En uno de sus párrafos, detalló: "Hasta ayer han quedado infructuosas las pesquisas que desde la noche del pasado domingo realizan los agentes del Primer Distrito de la Policía Judicial, para dar con el paradero del actor y director de cine, Emilio El Indio Fernández, a quien se señala como el presunto responsable de la muerte del campesino Javier Aldecoa Robles.
El reportero de El Siglo de Torreón informó que el fallecido agresor Aldecoa Robles, contaba con antecedentes penales y que apenas hacía dos meses había salido de la cárcel, compurgó una sentencia judicial por el delito de homicidio.

HUYÓ A TORREÓN, LUEGO A CENTROAMÉRICA
Párrafos más adelante el texto informativo decía que las autoridades policíacas se enteraron que después del homicidio que cometió en Viesca, con semblante nervioso, el Indio Fernández regresó apresuradamente a Torreón.
A toda velocidad y a bordo de su camioneta se dirigió al Hotel Río Nazas, para recoger sus pertenencias. Pagó la cuenta, luego se dirigió al bar donde bebió con ansiedad unas copas, apresurado subió a su habitación y bajó con su equipaje para abandonar el lugar.
El célebre Indio Fernández que produjo las famosas cintas María Candelaria (1944), Enamorada (1946) y Maclovia (1948), después se supo, salió presuroso de Torreón con rumbo al sureste de la República Mexicana por vía terrestre. Traspuso la frontera para ingresar a territorio centroamericano donde fugitivo permaneció escondido.
Las pesquisas policiacas para su captura fructificaron, días después, el 4 de junio de 1976, el perseguido cineasta fue aprehendido en el aeropuerto La Aurora de la ciudad de Guatemala.
Corporaciones policiacas guatemaltecas se pusieron en coordinación con las autoridades mexicanas, lo llevaron detenido de inmediato a la ciudad de México, para luego proceder a su traslado y encarcelamiento en Torreón
SU LLEGADA A MÉXICO
A bordo del avión en el que fue trasladado de Guatemala a la ciudad México, el reportero del Noticiero 24 Horas, Guillermo Pérez Verduzco, entrevistó al Indio Fernández a quién le preguntó: "Usted ya se ha visto envuelto en ocasiones en problemas por disparo de arma de fuego. ¿A qué atribuye su temperamento exaltado? El Indio Fernández, le contestó: "Así nací, así soy. Quiero decirle que soy una persona desgraciada, he sido un hombre provocado por curiosos que me preguntan por mi vida y qué si es cierta tal o cuál cosa que dicen de mí".
Al hacer su arribo a la ciudad de México, en calidad de detenido, El Indio Fernández era esperado con expectación por una nube de reporteros que deseaban entrevistarlo. Al bajar del avión, dos agentes policíacos lo estaban esperando, lo mantuvieron alejado de los representantes de la prensa que no pudieron dialogar con el cineasta.
El reportero Pérez Verduzco, informó que los policías lo subieron a un automóvil marca Maverick que arrancó con ruta desconocida. Después de los trámites de ley en la capital del país, custodiado lo llevaron a Torreón, donde fue recluido en prisión y se le formó proceso judicial.
La prisión de Torreón, donde fue recluido el Indio Fernández, estaba ubicada en aquella época en la esquina sureste del crucero conformado por la Calzada Colón y el Boulevard Revolución. El edificio es ocupado actualmente por la Dirección General de Servicios Públicos perteneciente al ayuntamiento.
Continuará el próximo domingo.
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