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Lantánidos

YAMIL DARWICH

En el mundo, particularmente en países como el nuestro, enfrentamos un nuevo reto de sobrevivencia: la explotación de las llamadas "Tierras Raras", con las consecuencias que generen.

En el pasado dialogamos sobre el fracking y el daño que ocasionaba en países que utilizaban la técnica para extraer gases; no solo la contaminación de la tierra, incluyendo al agua, además la acusación de ser la causa de terremotos y asentamientos. Al parecer, tal sistema en la extracción de gas por medio de la fracturación del subsuelo -fracking-, con los nuevos sistemas y tecnología que se están utilizando, no es tan dañino a la naturaleza por el deterioro causado a la biósfera y hasta estratósfera.

El tiempo sacará a flote las consecuencias y los responsables quedarán en la memoria histórica del mundo, o lo que nos dejen.

El gobierno de México, piensa aprovecharlo y no solo obtener el gas que compramos, además tener ganancias que se aplicarán a la operación financiera -descontado lo que se roben los politiqueros-.

Ahora, está de moda buscar hacer la extracción de lantánidos, llamados coloquialmente "tierras raras"; están incluidos en la tabla periódica de los elementos -cerio, praseodimio, neodimio, prometio, samario, europio, gadolinio, terbio, disprosio, holmio, erbio, tulio, iterbio y lutecio-, junto al escandio y el itrio-.

Los lantánidos, actualmente están clasificados entre los más importantes para usarlos en tecnologías de comunicación, ingeniería satelital y generar energía.

De color plateado, son enumerados en la tabla periódica de Mendeléiev, ya conocidos desde hace tiempo como elementos 58 y 71 y junto a los actínidos -89 y 103-, son altamente tóxicos por su reactividad.

Actualmente, esas tierras raras son necesarias en las nanotecnologías; como ejemplos de uso: dispositivos ópticos como las gafas de visión nocturna, su aplicación en pantallas planas y de rayos X, para lograr la refinación de petróleo, crear imanes industriales de alta potencia, en toda la industria satelital, telefónica y computacional, etc.

Como lee, despiertan el apetito de los voraces, quienes, al no participar, enfrentarían pérdida de liderazgo y poder mundial.

Actualmente solo la República Popular de China, los produce y, por depender de ella, al ser la única proveedora y tener suma importancia en las estrategias para la seguridad de las naciones, países como Estados Unidos de Norteamérica, Canadá, Australia y Suecia, buscan extraerlos para cubrir sus propias necesidades. De ahí, -además- el interés de Trump, por apoderarse de Groenlandia.

En México, se han detectado depósitos, aunque en pequeñas cantidades: en el sureste -Oaxaca y Chiapas- y norte del país -Chihuahua, Coahuila, Sonora y Durango-. El Servicio Geológico Mexicano, calcula en 1.7 millones de toneladas nuestra reserva, suficiente para buscar extraerla al ser económicamente redituable. Desde luego las potencias extranjeras ya "quieren echarle guante".

Desafortunadamente, todas son radiantes de energía atómica residual, lo que genera problemas que no nos cuentan o sutilizan.

Sus principales costos ambientales están representados en la generación de residuos tóxicos -torio y uranio-, cuyos niveles de radioactividad persisten por miles de años; contaminan al agua acidificándola, ya que, al separarlas, en el proceso se utilizan ácido sulfúrico y ácido nítriconítrico, residuos que terminan en ríos y mares o penetrando el subsuelo, contaminando corrientes subterráneas; también afecta a los cultivos y hasta la utilizada para beber.

En los procesos que se utilizan para el refinamiento, se despiden gases tóxicos por las altas temperaturas que se aplican, liberando fluoruro de hidrógeno y dióxido de azufre, provocando lluvias ácidas que erosionan las tierras de cultivo.

Otra consecuencia es la deforestación, que desata otro ciclo natural negativo y el incremento de enfermedades de la piel, respiratorias y mutaciones celulares -cáncer-. Los animales están incluidos; al ser contaminados, causa reducción en número y hasta desaparición de especies.

Al remover toneladas de rocas para obtener gramos de metal, generan destrucción -erosión y acidificación- del suelo, con la pérdida de utilidad en sus usos para cultivo. Como lee, el daño que se produce es grande y nulifica posibilidades de desarrollo humano y social de los residentes en esas zonas. Generalmente son pobres.

Loa actínidos, -solo por mencionarlos- son de neo creación, con la aleación de metales, todos radioactivos y útiles para generar energía nuclear, investigaciones y tratamientos médicos utilizando radiación.

En el mundo, los científicos conscientes, ya han advertido el daño por el uso de tales metales, hasta lograr la firma de importantes convenios: Europa, ha mostrado mayor compromiso para la atención al problema y ha legislado y reglamentado su uso -Directiva de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos-.

Es tema preocupante, por los desechos que generamos en nuestra era del sobre confort, particularmente los occidentales, de entre ellos los países ricos.

Espero que tomemos consciencia y en el momento adecuado exijamos a nuestros representantes que defiendan el ecosistema y renuncien a la demagogia o... ¿Usted qué opina? ydarwich@ual.mx

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