Página de un facsímil del Kama-Sutra. Imagen: Facsimile Finder/ Giovanni Scorcioni
Con el desarrollo del lenguaje alfabético, la humanidad dio un salto en la forma de consignar ideas y pensamientos, describirsituaciones y generar arte. Mucho de ese arte giraría alrededor de la sexualidad.
La búsqueda del origen de la vida y la asociación sexual placentera dieron pie a obras tan antigüas como el Papiro erótico de Turín (1150 a.C.), donde no sólo se exalta lo carnal, sino también la sátira social.
Los griegos y los romanos encontraron en la manifestación erótica literaria una manera de distinguirse socialmente. El arte de amar, obra de Ovidio escrita hace poco más de dos mil años, es un ejemplo claro de la sensualidad llevada a su máxima expresión en estas culturas, donde la poesía homoerótica se consideraba un signo de sofisticación intelectual y su principal público eran hombres y mujeres aristócratas. Por otra parte, la visión oriental de la sexualidad se hizo presente con el famoso libro de Vatsyayana, elKama-Sutra, que se estima data de los años 240-550 d.C. y que aborda el erotismo desde una perspectiva espiritual, sublime y placentera.
El jardín perfumado de los placeres sensuales, escrita en el siglo XV por el jeque Nafzawi, es otra obra oriental que instruye sobre la intimidad pasional, incluyendo posiciones sexuales entre personas de diferente estatura y complexión, así como la información necesaria para llevar una dieta afrodisíaca.
Tanto el Kama-Sutra como el Jardín perfumado se consideran, hasta el momento, literatura obligada para aquellos que desean alcanzar el grado de excelencia en el arte amatorio.

La literatura universal tiene grandes exponentes que dedicaron sus letras al erotismo, como el emblemático Donatien Alphonse François de Sade, mejor conocido como Marqués de Sade. Sus relatos no sólo exaltaban la sexualidad llevándola a los extremos, sino que buscaba poner el dedo en la llaga respecto a la hipocresía de su tiempo —durante el apogeo y declive de la Ilustración francesa—. Expuso a sacerdotes y aristócratas, a quienes acusó de pisotear invariablemente los valores que tanto predicaban, por lo cual fue intensamente censurado y perseguido. Sin embargo, su influencia fue tan poderosa que gracias a él se acuñó el término sadismo para referirse al placer sexual obtenido a través del dolor físico o psíquico.
En épocas más recientes también hubo autores eróticos que fueron censurados. Por ejemplo, en los años sesenta apareció una publicación de D.H. Lawrence, El amante de lady Chatterley, escrita en 1928 pero cuya distribución había sido impedida porcontener descripciones detalladas sobre la relación entre dos personas de diferente clase social.
Asimismo, el autor estadounidense Henry Miller publicó en París, en 1934, Trópico de Cáncer, desatando una reacción violenta debido a la urticaria producida por su contenido explícito y lenguaje crudo. El destino de este libro fue permanecer “dormido” durante casi tres décadas, viendo la luz hasta 1961 en la Unión Americana.
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LIBERACIÓN SEXUAL
A partir de los años sesenta, el erotismo comenzó a dejarse de considerar como algo meramente vulgar. En este periodo se publicó La respuesta sexual humana, una relevante investigación de los sexólogos William Masters y Virginia Johnson, donde se preconiza la capacidad orgásmica de hombres y mujeres. Dichos estudios se popularizaron al aparecer en revistas de circulación internacionalcuyo público primordial eran mujeres. Este hito de la sexología abrió de lleno las puertas a la literatura erótica moderna y constituye un mecanismo a través del cual la mujer pudo dejar el papel pasivo que le había sido impuesto para tomar la iniciativa de su placer íntimo.
De este modo surgió la mirada femenina, que prioriza el deseo y la experiencia emocional de las mujeres, alejándolas de la cosificación. Discrepa de la mirada masculina, que tradicionalmente considera al cuerpo femenino como un objeto visual dispuesto
para el placer de los hombres.
Bajo esta nueva perspectiva, la mujer asume sus deseos y los pone en primer término, dejando de ser una comparsa de su compañero sexual. Este tipo de literatura considera valiosa la conexión emocional, desposeyendo así a los personajes masculinosde la careta de dureza que dicta el machismo.

LITERATURA VS PORNOGRAFÍA
Con el surgimiento de los medios audiovisuales, como el cine y después el video, se ampliaron las posibilidades de expresión sensual, aunque, como ocurrió con los libros, eso no significa que haya dejado de existitir la literatura erótica, pues ambos medios ofrecen distintas experiencias.
Es claro que tanto la literatura como la pornografía conducen al placer sexual, pero por caminos distintos. La primera apela al mundo interior, a la búsqueda de sensaciones evocadas mediante la palabra escrita, en donde el lector construye cada escenario desde su simbología personal. Recurre a recuerdos, vivencias, añoranzas y anhelos, así como a toda una estructura de fantasías. Sidurante el proceso constructivo de este discurso fantasioso aparece algo que a la persona le choque o rechace, tiene la vía de pausarlo o abandonarlo definitivamente.
En la pornografía se apela al impacto de la imagen. Es un producto construido, ya sea mediante la habilidad de un director o mediante trampas, como el espionaje sexual que muchas veces se hace a través de dispositivos electrónicos. Toda la gama de frustraciones íntimas pueden objetivarse mediante la cualidad visual del material pornográfico, cuyo fin es desencadenar la tensión sexual y llegar a un orgasmo provocado.
Hombres y mujeres son usuarios tanto de la literatura erótica como de la pornografía, aunque el público masculino es mayormente aficionado —e incluso adicto— a esta última.
Mención aparte merece el uso actual de plataformas digitales como Archive of Our Own (AO3) o Wattpad, que permiten a sus usuarios construir relatos acompañados de imágenes —algunas incluso creadas con inteligencia artificial— que expresen a voluntad las fantasías sexuales que más les atraen.
La tecnología del siglo XXI se está imponiendo y en el terreno erótico lleva una poderosa delantera. La vida sexual individual o en pareja se ve beneficiada por la literatura erótica que contribuye a mantener activa la chispa interior que conecta el cerebro con la pasión sexual. La pornografía es el camino corto, el atajo, lo inmediato; no obstante, con frecuencia es usada para apoyar a quienes han perdido el rumbo en su erotismo. Dos caminos para llegar a un mismo destino.
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