Llama Iglesia a reencontrar la felicidad desde Jesucristo
Durante la misa dominical celebrada en el templo de Santiago Apóstol de Monclova, el vicario de la Diócesis de Saltillo, Néstor Martínez Sánchez, llamó a los fieles a reencontrar la felicidad desde Dios.
Ante decenas de asistentes, el sacerdote centró su mensaje en las enseñanzas de Jesucristo al proclamar las bienaventuranzas, exhortando a no perder la esperanza frente al dolor. Explicó que el Evangelio narra cómo Jesús sube al monte, se sienta y comienza a instruir a la multitud, con la intención de orientar espiritualmente al pueblo.
Recordó que, anteriormente, el pueblo de Israel recibió la ley a través de Moisés, quien también subió al monte para transmitir los mandamientos dados por Dios. Señaló que con el paso del tiempo el cumplimiento de la ley se convirtió en una carga pesada, vivida sin gozo y con cansancio espiritual.
Ante ese contexto, afirmó que Jesús decide instruir personalmente a un pueblo agobiado, triste y desesperado, ofreciendo un mensaje de consuelo y sentido. Indicó que las bienaventuranzas explican que el sufrimiento, el llanto, la persecución y el dolor no son en vano ante los ojos de Dios.
“El Señor deja claro que todo lo vivido tiene una razón de ser y que cada experiencia será escuchada”, expresó durante su reflexión dominical. Martínez Sánchez subrayó que el mensaje central de Cristo es no perder la esperanza, aun cuando la realidad cotidiana resulte adversa.
Añadió que Jesús invita a encontrar felicidad incluso en medio de las dificultades, mostrando un camino distinto al que imponía la antigua ley. Destacó que la vida cristiana tiene como finalidad vivir tranquilos, en paz y con auténtica felicidad, conforme al plan de Dios para la humanidad.
Reconoció que muchas personas se preguntan por qué no logran ser felices ni vivir en paz, pese a cumplir obligaciones religiosas y sociales. El vicario sostuvo que la clave está en comprender correctamente el origen de la felicidad y no buscarla en caminos equivocados.
La felicidad comienza en Dios
Martínez Sánchez explicó que la felicidad comienza en Dios, quien se ha deleitado en dar la vida a cada persona desde el momento de su creación.
Añadió que ese gozo se fortalece con el sacramento del bautismo, cuando el creyente se convierte en verdadero hijo de Dios. Precisó que, a partir de ese momento, Dios abraza al ser humano no solo como creación, sino como hijo amado y cercano.
Indicó que existe un deleite permanente de parte de Dios, mismo que debe ser descubierto y asumido como parte de la vida cotidiana. Advirtió que muchas personas buscan ese deleite en cosas ajenas a Dios, lo que provoca confusión, vacío y conflictos personales.
Mencionó que algunos intentan encontrar felicidad en lo material o en el reconocimiento y amor de los demás, sin lograr plenitud. Finalmente, exhortó a los fieles del templo Santiago Apóstol a dirigir su vida hacia Dios como fuente auténtica de paz, sentido y felicidad duradera.