Revolucionarias de La Laguna.
Amalia, miembro fundador del desaparecido colectivo Las Víboras en el Desierto, hoy Revolucionarias de La Laguna, denunció públicamente la pérdida del objetivo que es prevenir, erradicar y acompañar a las víctimas de violencia, así como el que exintegrantes de esta agrupación feminista, fueron objeto de amenazas e intimidación durante la marcha del 8M del pasado domingo por parte de las nuevas miembros.
Desenmascarada y revelando su identidad, Amalia dio lectura a un comunicado en solitario desde el kiosco de la Plaza de Armas de Gómez Palacio, ya que el resto de sus compañeras no acudieron ante el temor de represalias por integrantes del grupo.

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Marchan este 8 de Marzo para exigir justicia, memoria y seguridad para las mujeres“Con mucha decepción y tristeza convoqué a esta rueda de prensa para informar que me deslindo De cualquier acción realizada por el colectivo Revolucionarias de La Laguna. Yo soy miembro y fundadora del colectivo Las Víboras en el Desierto de la Laguna y llevo años en la lucha por los derechos de las mujeres a la igualdad de género, a dar acompañamiento a las víctimas con diferentes instituciones para prevenir, erradicar la violencia institucional. Lamentablemente, en el colectivo se fueron aceptando miembros que posteriormente traicionaron el objetivo y los fines de la lucha”.
Amalia aseguró que el colectivo se encuentra “secuestrado” por fines personales, hecho que aseguró se dio tras atraerse el caso de Carla Crispín, expareja del actual síndico municipal de Gómez Palacio, Juan González, con mantiene una lucha tras su separación.
“Quiero hacer de su conocimiento que de forma personal no estuve de acuerdo con que el colectivo participará en acompañar a la señora Carla Crispin, esto porque antes de acompañar cada caso realizamos una investigación para establecer que los fines de la lucha sean legítimos y apegados a los principios del colectivo, lo que no ocurrió con la señora porque de forma personal y al presentar los resultados de la investigación les informé con evidencias que la señora Carla Crispín estaba manipulando la información para su propio beneficio, sin embargo esto fue ignorado”.
Ahora, según manifestó ante los medios, Crispín se ha autonombrado líder del colectivo y asesora jurídica del mismo.
“Vine porque soy la única que no les tiene al miedo a la intimidación de todo el colectivo de Revolucionarias. Las demás chicas se vieron agredidas durante la marcha se vieron intimidadas el cual ellas ya no decidieron venir a acompañarme”, dijo Amalia.

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Familias y colectivos levantaron cruces con nombres y fotografías en el periférico para exigir justicia y visibilizar la violenciaLa activista, insistió en que el objetivo está perdido, asegurando que más que ayudar buscan obtener un beneficio, incluso recordó que lo que la motivó a formar parte fue luchar contra su agresor y obtener justicia, la cual logró, y que por lo tanto se luchaba por conseguir algo igual para el resto de las víctimas.
Al revelar su identidad, dijo no tener miedo a represalias, sobre todo porque alguna vez estuvo a punto de perder la vida: “miedo yo no tengo a sus intimidaciones, yo no tengo de ellas (Revolucionarias de La Laguna), yo no tengo miedo”, insistió Amalia quien aseguró que, pese a no contar con ninguna preparación profesional, buscará la forma de seguir apoyando a esas mujeres que son víctimas de violencia en sus diferentes manifestaciones.
Responde Colectivo
A través de sus redes sociales oficiales, el colectivo Revolucionarias de La Laguna dieron a conocer su postura en torno a las declaraciones de Amelia: El colectivo Revolucionarias de la Laguna manifiesta su más enérgico rechazo y condena las declaraciones realizadas recientemente por una mujer que se ostenta como supuesta integrante o exintegrante de un colectivo feminista, quien a través de distintos espacios ha difundido afirmaciones falsas, calumniosas y carentes de sustento, con la clara intención de desacreditar y desvirtuar los hechos de violencia vicaria denunciados por una víctima, que actualmente se encuentra siendo acompañada y respaldada por nuestro colectivo.
Las manifestaciones realizadas por dicha persona no representan la postura, el trabajo, ni los principios de la colectiva, donde acompañamos a mujeres e infancias víctimas de violencia. Por el contrario, constituyen un intento de confundir a la opinión pública, revictimizar a quien ha sufrido violencia y debilitar la lucha legítima por la justicia.
Nos preocupa profundamente que este tipo de declaraciones, además de estar basadas en mentiras y distorsiones de los hechos, evidencian una narrativa que coincide con los intereses de quienes han sido señalados como agresores. Todo apunta a que estas afirmaciones han sido manipuladas, inducidas o utilizadas por personas vinculadas con la parte agresora, con el objetivo de desacreditar la denuncia pública y jurídica que una víctima ha tenido el valor de sostener... No permitiremos que se utilicen discursos falsos para deslegitimar la lucha contra la violencia hacia las mujeres.