Columnas la Laguna columnas editorial La Laguna

Columnas

Minuto Rotario

GDA ANGEL F. MORALES MORALES

SOLO BUENAS NOTICIAS  

Rotary no ha crecido a base de una fórmula especialmente preparada; su influencia se ha extendido al mundo entero debido a su indeclinable esfuerzo.

My Road to Rotary  ¿PRODUCE FELICIDAD SER ROTARIO?

Sí, ser rotario produce felicidad, pero no una felicidad superficial o momentánea, sino una felicidad profunda y sostenida, de esas que se construyen con sentido, propósito y vínculos humanos. La experiencia rotaria nos demuestra que el servicio, cuando se vive de manera auténtica, es una poderosa fuente de bienestar personal y colectivo.

En primer lugar, Rotary ofrece sentido de propósito. En un mundo donde muchas personas se sienten desconectadas o atrapadas en rutinas sin trascendencia, nosotros como rotarios sabemos que nuestro tiempo, talento y recursos están orientados a mejorar la vida de otros. Participamos en proyectos de educación, salud, medio ambiente o desarrollo comunitario que nos genera la satisfacción íntima de saber que se está contribuyendo a algo más grande que uno mismo. Esa certeza-la de ser útil-es uno de los pilares más sólidos de la felicidad humana.

Además, ser rotario fomenta relaciones significativas. La amistad no es un accesorio en Rotary: es parte esencial de su ADN. Compartir ideales, trabajar hombro con hombro y convivir regularmente crea lazos auténticos entre personas diversas en edad, profesión y pensamiento. Estas relaciones, basadas en el respeto y el servicio, fortalecen el sentido de pertenencia, algo fundamental para el bienestar emocional. Sentirse parte de una comunidad donde uno es valorado y escuchado genera alegría y estabilidad.

La felicidad rotaria también surge del crecimiento personal. Rotary impulsa el liderazgo ético, la formación continua y el desarrollo de habilidades humanas como la empatía, la escucha y la colaboración. Al asumir responsabilidades, coordinar proyectos o representar al club, los rotarios enfrentamos retos que nos hacen crecer. Superarlos produce confianza en uno mismo y una satisfacción que va más allá del reconocimiento externo.

Otro aspecto clave es la coherencia entre valores y acciones. Rotary promueve principios claros: servicio, integridad, compañerismo y diversidad. Vivir de acuerdo con estos valores reduce conflictos internos y genera una sensación de congruencia personal. Cuando lo que uno cree, dice y hace está alineado, aparece una forma serena de felicidad, basada en la tranquilidad de conciencia.

También está la alegría que nace del impacto visible. Ver una escuela equipada, una comunidad con acceso a agua potable o una campaña de salud que cambia vidas provoca una emoción difícil de describir. No es euforia pasajera, sino gratitud y orgullo compartido. Saber que, gracias al trabajo rotario, alguien vive mejor, deja una huella emocional duradera.

Por supuesto, Rotary y nosotros como rotarios no somos perfectos ni estamos libres de desafíos. Exige tiempo, compromiso y paciencia. Sin embargo, precisamente ahí radica parte de su valor: la felicidad que ofrece no es automática, sino fruto del esfuerzo compartido y del servicio constante.

Podemos terminar diciendo: ser rotario sí produce felicidad, porque conecta al individuo con el servicio, la amistad, el crecimiento personal y el bien común. Es una felicidad que no se compra ni se improvisa, sino que se construye cada día, sirviendo a los demás y, sin darse cuenta... encontrándose a uno mismo.

Uno de los proyectos más ambiciosos de Rotary, la lucha contra la malaria en Zambia, tiene su origen en la amistad rotaria. Nos cuenta Bill Feldt de su iniciativa, que creció hasta recibir la primera subvención de 2 millones de dólares de La Fundación Rotaria para programas de Gran Escala en 2021, no menciona el dinero recaudado ni los elogios recibidos. Se centra en el médico de Zambia que se convirtió en su amigo: Mwangala Muyendekwa.

"Me alojé cuatro veces en la casa del Dr. Muyendekwa en Zambia", cuenta Feldt, socio del Club Rotario de Federal Way, cerca de Seattle, EUA, quien fue uno de los que más impulsó la iniciativa que llevó por primera vez la atención y la prevención de la malaria directamente a un grupo específico de comunidades zambianas. "Y él se alojó conmigo y con mi esposa aquí en Washington. Nos enviamos correos electrónicos y, a veces, hablamos por teléfono. Este trabajo es muy personal. Tenemos relaciones muy, muy estrechas tanto en Estados Unidos como en África".

Hace una pausa y añade: "esto nos hace felices, me ayuda a sentirme realizado. Quizás sea eso: encontrar algo que sea significativo y que te dé longevidad".

Feldt está en lo cierto. Un amplio y creciente conjunto de investigaciones revela caminos más claros hacia la felicidad, que difieren sustancialmente de las expectativas de muchas personas. Las lecciones generales extraídas de décadas de investigación científica sobre la felicidad no sorprenderán a los socios de Rotary: independientemente de la cultura, las relaciones sociales sólidas nos hacen más felices y saludables.

"Lo que a largo plazo hace feliz a las personas, es la sensación de que sus vidas tienen sentido y de que están conectadas", afirma Steven Heine, profesor de la Universidad de Columbia Británica en Vancouver que estudia culturas de todo el mundo, incluyendo cómo las personas buscan sentido a sus vidas. "Y descubrimos que las relaciones de las personas con su comunidad, por ejemplo, a través de los clubes rotarios y organizaciones similares, son especialmente importantes para ayudarles a dar sentido a sus vidas".

Una contribución pionera a este campo de investigación global es lo que se ha convertido en el estudio más longevo sobre felicidad, que sigue en marcha en la Universidad de Harvard después de 85 años. Nos ha enseñado que el principal factor predictivo del bienestar a largo plazo no es nuestra riqueza, nuestro trabajo ni siquiera nuestra genética, sino la calidad de nuestras relaciones. "La gente se preocupa por su salud, su dieta, el ejercicio, eso es importante, pero ser más activo socialmente es una de las cosas más importantes que se pueden hacer para mejorar la salud", afirma Heine, que imparte clases de psicología social y cultural en su universidad canadiense.

La ciencia, que sigue revelando nuevos datos, sugiere mirar más allá del ruido mediático y centrarse en las relaciones duraderas. Incluso se puede obtener una receta médica para ello. Los médicos y terapeutas recurren cada vez más a lo que se conoce como "prescripción social", es decir, recetar formalmente a sus pacientes que participen en actividades sociales, como ir de excursión en grupo, hacer voluntariado o afiliarse a un club rotario.

La felicidad, independientemente de cómo la definamos individualmente, es relativa, por supuesto, cuando las personas se enfrentan a traumas o retos abrumadores como la discriminación, la mala salud, la falta de hogar o la pobreza. Los investigadores no establecen una relación causal directa entre tener buenas amistades y ser una persona más feliz, ya que hay muchos factores que influyen. Además, gran parte de la investigación sobre la felicidad examina cómo nos sentimos a largo plazo, porque, por supuesto, la tristeza nos invade en ocasiones.

Puede que a nosotros como rotarios contemos con algo más que nos haga felices, según un resultado de investigación paralelo sobre cómo los actos benévolos -el voluntariado, el donar, el cuidado de otras personas- parecen hacernos más felices. Sin embargo, no todas las buenas acciones contribuyen por igual a aumentar nuestro bienestar, según el Informe Mundial sobre la Felicidad 2025.

Un ejemplo destacado de cómo los socios de Rotary hemos aprovechado esos vínculos, es la oleada de acciones, grandes y pequeñas, que hemos llevado a cabo para apoyar el bienestar mental de nuestros amigos y de las personas de las comunidades, en respuesta a lo que recientemente se ha denominado una epidemia de soledad. Los posibles beneficios de nuestras relaciones en términos de felicidad son otra razón para abrazar el objetivo del fundador de Rotary, Paul Harris, quien se sintió impulsado a crear la organización porque echaba de menos sus antiguas y felices amistades tras mudarse a Chicago.

UNIDOS PARA HACER EL BIEN  

SALUDOS Y SALUD

Leer más de Columnas la Laguna

Escrito en: columnas Editorial

Comentar esta noticia -

Noticias relacionadas

Siglo Plus

+ Más leídas de Columnas la Laguna

LECTURAS ANTERIORES

Fotografías más vistas

Videos más vistos semana

Clasificados

ID: 2443130

elsiglo.mx