El regiomontano se consagró como el gran triunfador de la corrida, misma que se celebra cada primero del año en la Plaza de Toros Alberto Balderas de Lerdo, Durango.
El regiomontano Emiliano Mirafuentes cortó la única oreja de la tarde y se consagró triunfador de la tradicional Novillada de Año Nuevo, celebrada ayer en la Plaza de Toros Alberto Balderas, de Ciudad Lerdo.
El coso lerdense registró una entrada de media plaza con laguneros que aprovecharon para desearse Feliz Año Nuevo, mientras que en el ruedo, cuatro jóvenes valientes mostraron buenas cualidades, pero experimentaron problemas a la hora de dar muerte a los novillos. Se lidiaron cuatro ejemplares de la ganadería saltillense De Guadiana, fundada en 1956, de divida verde, blanco y rosa, bien presentados y de juego desigual.
LAS FAENAS
El abreplaza fue para el michoacano Vladimir Díaz, ataviado de negro y sangre de pichón, recibió a "Año Nuevo", herrado con el 104, de 340 kilos, berrendo, cornicorto, que poco cooperó durante el primer tercio, para luego recibir una buena puya.
El novillero solicitó permiso para colocar banderillas y clavó dos pares de cortas, para luego brindar al respetable; con la muleta toreó en los medios, ayudados por lo bajo y sentidos derechazos para sacarle al novillo lo más que se podía, aunque con el pitón derecho alcanzó a tomar al primer espada de la tarde, no hubo consecuencias, una buena tanda de manoletinas le hizo conectar con el tendido, tomó el acero y mató al segundo intento con una estocada poco tendida, pero de buena colocación, para despedirse el novillero entre sonoras palmas.
Siguió en suerte "Rey Mago", al hierro con el 18, herrado con el 370, negro, zaino, corniapretado, para el español Antolín Jiménez, terno de tabaco y oro, recibió con vistosos faroles de rodillas y siguió con sendas verónicas para ceder al tercio de varas.
Una sola banderilla se quedó en la piel del novillo y tras brindar al joven Diego Mata, Antolín toreó por lo alto, en el epicentro de las acciones, largos naturales por derecha, rematados con una arruzina ante un astado al que entendió muy bien el joven ibérico, aunque se llevó un susto al ser levantado por los aires, cayó de pie y siguió para rematar su faena, lamentablemente, tuvo muchos problemas para matar, con tres pinchazos y fallidos descabellos, se despidió en silencio.
En tercer turno salió de la puerta de toriles "Juanito", herrado con el 56, de 360 kilos, negro, bragado, astifino, para Emiliano Mirafuentes, de elegante azabache, breve con el capote, cedió a tres puyazos y el mejor par de banderillas de la tarde.
Con la muleta luchó por encontrar la distancia adecuada al novillo, noble al embestir por el pitón derecho, pasó por molinetes y numerosos naturales, aunque pinchó, su segunda estocada fue efectiva y tras petición, el juez le concedió una oreja.
PONE EL BROCHE
Cerró el festejo "Por Lerdo... Todo", marcado al hierro con el número 33, de 365 kilos, negro, bragado, paliabierto, para el moreliano Abraham Guerrero, de esmeralda y oro, recibió con revoleras para escuchar palmas, ejecutó mandiles y cedió a un excesivo castigo con la puya, intercambió quites con Vladimir Díaz y lo reconoció el tendido.
Tres notables pares de banderillas provocaron quel el banderillero saludara al tercio, y Vladimir brindó al comediante Rogelio Ramos, gran aficionado taurino.
Muleta en mano, el michoacano tejió una faena que fue de menos a más, sobresalieron molinetes que le derivaron en un ligero susto; el joven novillero malogró su esforzada lidia con grandes yerros en la suerte suprema, pinchó en más de cinco ocasiones y falló también el descabello, hasta escuchar dos avisos y al final logró acabar con la vida del astado, para despedirse en silencio.