Pide iglesia vivir la Cuaresma desde la amistad con Jesús
La amistad con Jesús, expresada como camino de reconciliación, bondad y vida nueva, fue el mensaje central del sermón pronunciado por el padre Isaac Cortés durante la misa dominical celebrada en el templo de Santiago Apóstol de Monclova, en el marco del quinto domingo de Cuaresma. El sacerdote subrayó que este tiempo penitencial permite a los fieles reconocerse frágiles y pecadores, pero también reencontrarse con Dios en medio de las crisis personales y espirituales.
Durante su reflexión, el presbítero explicó que a lo largo de los domingos de Cuaresma la Iglesia ha propuesto distintos lugares simbólicos para el encuentro con Jesucristo. Recordó que el primer domingo presentó el desierto como espacio de confrontación interior. El segundo, el monte, como sitio de oración y transfiguración. El tercero, el pozo de Jacob, como imagen del vacío humano que puede ser llenado por la sabiduría divina.
Añadió que el cuarto domingo colocó la mirada en la piscina de Siloé, donde el ciego de nacimiento fue enviado por Jesús para recibir la vista. Este quinto domingo, indicó, el Evangelio sitúa a los creyentes en Betania, lugar que definió como la casa de los amigos. Allí, dijo, Jesús encuentra descanso, cercanía y confianza en la relación con Marta, María y Lázaro.
Betania, símbolo de amistad y confianza
El padre Isaac Cortés destacó que Betania representa el espacio donde Dios se deja encontrar a través de la amistad sincera. Expuso que, así como cualquier persona puede sentirse en confianza en la casa de un amigo, también el creyente está llamado a abrir su vida a Cristo con cercanía, sencillez y disponibilidad. Señaló que ese vínculo amistoso con Jesús permite una relación de corazón a corazón.
Al referirse al pasaje evangélico de la resurrección de Lázaro, afirmó que la palabra de Cristo no solo habla de la vida, sino que la genera. Indicó que el Evangelio muestra a un Jesús cuya voz tiene poder creador, capaz de penetrar incluso en la muerte para transformarla. Desde esa perspectiva, sostuvo que quien permanece unido al Señor puede experimentar una existencia renovada.
En su homilía, el sacerdote presentó tres palabras clave para comprender la acción de Dios en la vida del creyente: bondad, creatividad y novedad. Sobre la primera, dijo que la bondad divina siempre está puesta al servicio del bienestar humano. Afirmó que Dios permanece cercano, dispuesto a derramar su gracia para fortalecer la integridad espiritual y moral de las personas.
Respecto a la creatividad de Dios, explicó que Jesús permitió la muerte de Lázaro no por indiferencia, sino para manifestar la gloria divina y fortalecer la fe de quienes lo rodeaban. Expuso que esa forma de actuar revela una pedagogía distinta, en la que Dios obra más allá de las expectativas humanas y transforma los momentos difíciles en ocasión de revelación.
Mensaje de reconciliación y vida nueva
Como tercera clave, el padre Isaac Cortés habló de la novedad de Jesús. Sostuvo que Cristo hace nuevas todas las cosas y que su palabra puede llegar hasta lo más hondo de la realidad humana, incluso hasta la experiencia de la muerte. En ese sentido, afirmó que no existe espacio vacío o situación definitiva donde Dios no pueda entrar para restaurar, reconciliar y devolver esperanza.
El mensaje fue planteado como una invitación a que los fieles fortalezcan su amistad con Jesús en la recta final del camino cuaresmal. El sacerdote insistió en que esa relación amistosa permite acceder a la bondad, creatividad y novedad de Dios, no solo como conceptos espirituales, sino como experiencias concretas en la vida cotidiana.
La reflexión dominical se enmarca en las celebraciones litúrgicas previas a la Semana Santa, periodo en el que las parroquias intensifican las actividades de oración, conversión y encuentro comunitario. En distintas iglesias de la región se desarrollan también ejercicios espirituales, viacrucis y celebraciones especiales propias del calendario cuaresmal.
Con este mensaje, la parroquia de Santiago Apóstol de Monclova reforzó el llamado a vivir la Cuaresma no solo como penitencia, sino como oportunidad de encuentro personal con Cristo desde la amistad, la fe y la esperanza de una vida renovada.