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Presiones estadounidenses sobre el crudo latinoaméricano

Venezuela, México, Cuba y la reorganización de la industria petrolera

Imagen: EFE/ Henry Chirinos

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Desde que Nicolás Maduro fue capturado por Estados Unidos, el gobierno chavista apuró una reforma a la Ley de Hidrocarburos que permite la entrada de empresas privadas a la industria venezolana, que dejó de exportar petróleo a Cuba. En ese contexto, México se ha convertido en el principal proveedor de la isla.

La Venezuela de la líder chavista Delcy Rodríguez, quien asumió como presidenta encargada tras la captura de Nicolás Maduro hace más de un mes por Estados Unidos, ha cedido el control estatal sobre la actividad petrolera del país para abrir las puertas al capital privado y extranjero, al reformar, de manera sustancial, la Ley Orgánica de Hidrocarburos, una medida que analistas interpretan como el desmantelamiento del legado del fallecido presidente Hugo Chávez.

La Asamblea Nacional (AN, es decir, el Parlamento), controlada por el chavismo, aprobó por unanimidad la denominada “reforma parcial” de la ley ya vigente y considerada por expertos como la tercera más importante del país petrolero, después de la Constitución y del Código Civil. 

Chávez promovió en 2001 una ley de hidrocarburos que cinco años más tarde sometió a una reforma para aumentar la participación estatal y el control sobre la actividad petrolera.

En ese entonces, el ministro de Petróleo era el ingeniero Rafael Ramírez, quien ha considerado que la reciente reforma, propuesta por la mandataria encargada en un contexto de acercamientos con Estados Unidos, “sin duda revierte” lo que hizo Chávez y “erradica” su política petrolera. Para Ramírez, en este caso el uso de la palabra reforma es un eufemismo de “derogación”.

El exministro, quien estuvo en el cargo de 2002 a 2014, explicó que, con las recientes modificaciones, Venezuela “no va a tener más control” sobre el petróleo y no podrá tomar decisiones sobre producción, ventas e incluso el precio de su barril, por lo que se trata, dijo, de un “retroceso tremendo en términos de soberanía”.

EL CONTENIDO

Este cambio en la legislación, si bien mantiene que el Estado tiene derecho a una participación de hasta el 30 por ciento como regalía, ahora permite la opción de bajar el porcentaje en función del proyecto.

Según Ramírez, quien era conocido como el “zar del petróleo” de Chávez, con este cambio sustancial se impone “la tesis de las transnacionales de regalías mínimas, de hasta uno por ciento como condición para maximizar el retorno de sus inversiones, despojando al Estado de su derecho como propietario del petróleo”.

La reforma también señala que ahora las actividades primarias —exploración, extracción, recolección, transporte y almacenamiento del crudo— podrán ser realizadas no sólo exclusiva o mayoritariamente por el gobierno, sino también por compañías privadas domiciliadas en el país, “en el marco de contratos suscritos con empresas de exclusiva propiedad de la república o sus filiales”.

Además, las actividades de comercialización ya no estarán a cargo exclusivamente de empresas estatales, como estaba establecido antes, sino también por privadas con autorización.

Todo esto, según Ramírez, contradice el artículo 302, que reserva al Estado, “por razones de conveniencia nacional, la actividad petrolera y otras industrias, explotaciones, servicios y bienes de interés público y de carácter estratégico”.

Por otra parte, indicó que la reforma también viola la carta magna con la incorporación de un nuevo artículo que permite la opción de utilizar mecanismos alternativos de resolución de controversias, incluyendo la mediación y arbitraje.

“De la política petrolera de Chávez no queda nada”, aseveró Ramírez, quien también fue presidente de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), para quien esta empresa “va a quedar como un cascarón vacío” dedicada a administrar contratos. 

PRESIONES

El economista Manuel Sutherland también dijo que la reforma tiene algunos elementos que chocan directamente con el nacionalismo petrolero estatista que había construido Chávez.

El experto considera que la ley se cambió “por altísimas presiones de inversionistas que quieren colocar dinero de una manera más segura” y con “una garantía jurídica mayor”.

Una gasolinera perteneciente a la petrolera estatal de Venezuela. Imagen: EFE/ Ronald Peña
Una gasolinera perteneciente a la petrolera estatal de Venezuela. Imagen: EFE/ Ronald Peña

“Hay una presión internacional muy dura que está obligando al chavismo a hacer cosas que no quiere”. Está “haciendo estos cambios a regañadientes” y le hacen creer al oficialismo que “le quitan poder y fuerza y lo ponen mal ante su propia base”, afirmó el profesor del doctorado en Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela (UCV), la principal del país. 

Sutherland aseguró que si bien es algo que se venía pidiendo desde hace muchos años, esta reforma se presentó de una manera muy rápida, lo que, “de ningún punto de vista permite una discusión profunda de cada artículo”. A su parecer, es un proceso que debió tomar, al menos, meses de discusión.

Ramírez coincide en que la aprobación fue “exprés”. Para él, una ley que nace en estas circunstancias, cuando Estados Unidos “está diciendo lo que hay que hacer y el gobierno (venezolano) lo está haciendo”, y que “viola tantos artículos de la Constitución, está signada por la inconstitucionalidad y falta de legitimidad”. 

MIENTRAS TANTO, EN MÉXICO

Las exportaciones petroleras de México a Cuba sumaron más de mil millones de dólares en los primeros 13 meses del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, en medio de las tensiones geopolíticas por convertirse en el primer suministrador de la isla tras el fin de los envíos desde Venezuela y las informaciones del freno al último envío mexicano previsto a Cuba por las presiones de Estados Unidos.

En conferencia de prensa, Sheinbaum evitó responder si se han detenido los envíos de petróleo a Cuba al subrayar que es una decisión “soberana”.

“Como hemos dicho, es una decisión soberana. Y Pemex toma sus decisiones. Entonces, y también, como lo hemos dicho, la decisión de México de vender o dar por razones humanitarias a Cuba petróleo, tiene que ver también con una decisión soberana que ha venido desde hace muchos años, no es reciente”, señaló la mandataria.

En el último año, no obstante, los envíos de crudo mexicano a la isla se han elevado notablemente hasta convertirse en el primer proveedor.

Entre enero de 1993 y noviembre de 2025, las exportaciones petroleras de México a Cuba suman más de mil 947 millones de dólares. De estos, 57 por ciento corresponden sólo a los 13 primeros meses del gobierno de Sheinbaum, según los datos del Banco de México (Banxico), convirtiendo a la actual administración en la más beneficiada por este concepto en más de tres décadas.

El monto enviado entre octubre de 2024 y noviembre de 2025 es también 15 veces más grande que todo lo obtenido en el sexenio de su predecesor Andrés Manuel López Obrador (2018-2024), cuando México se benefició con más de 74 millones de dólares; y siete veces más que el gobierno de Enrique Peña Nieto (2012-2018), que condonó —en 2013— 70 por ciento de la deuda petrolera de Cuba.

La consultora independiente Rosanety Barrios, especialista del sector energético, confirmó que entre 2024 y 2025 “se han roto todos los récords” del histórico, al superar los mil millones de dólares. No obstante, Barrios advirtió que el dato de la balanza de pagos está expresado en montos y no permite conocer el volumen exportado, por lo que no es posible precisar si el salto obedece a mayores envíos, cambios de precio o una combinación de factores.

Por su parte, Óscar Ocampo, coordinador de energía y medio ambiente del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), apuntó que, aunque el monto no representa una cifra determinante dentro de la balanza petrolera total, sí es relevante por su dimensión geopolítica.

Especialmente, en medio del declive de envíos desde Caracas, tras la intervención de Estados Unidos en Venezuela para capturar al presidente Nicolás Maduro, y la presión de Washington hacia Cuba, que ha advertido que no llegará más petróleo ni dinero a Cuba desde Venezuela.

La presidenta Claudia Sheinbaum sostiene que la decisión de suministrar petróleo a Cuba es soberana y no está dictada por Estados Unidos. Imagen: EFE/ Isaac Esquivel
La presidenta Claudia Sheinbaum sostiene que la decisión de suministrar petróleo a Cuba es soberana y no está dictada por Estados Unidos. Imagen: EFE/ Isaac Esquivel

Redacción S.N.

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