Productores de Durango, Coahuila y Nuevo León buscan apoyos ante pérdidas por gusano barrenador
Productores ganaderos del norte del país han iniciado gestiones con autoridades y legisladores para obtener apoyos extraordinarios que les permitan enfrentar las pérdidas ocasionadas por la presencia del gusano barrenador.
Desde noviembre de 2024, las exportaciones de ganado hacia Estados Unidos permanecen suspendidas, lo que ha obligado a comercializar la producción únicamente en el mercado nacional, con precios hasta un 40 por ciento más bajos que los de exportación.
José Miguel Campillo Carrete, ganadero de Durango, explicó que esta situación ha generado un fuerte impacto económico en la región, donde la ganadería es motor de desarrollo y sustento para miles de familias.
“Seguimos batallando para comercializar. Estamos vendiendo el ganado a precios muy inferiores y eso nos genera pérdidas y contratiempos en nuestras explotaciones”, señaló.
La infestación del gusano barrenador se concentra en estados del sur del país, pero el riesgo de propagación hacia el norte mantiene en alerta a productores y autoridades. Para contener el problema, se han intensificado las acciones de desparasitación, la revisión sanitaria y los programas de movilización que buscan garantizar la sanidad del hato.
Una de las estrategias más relevantes es el fortalecimiento de los centros de producción de moscas estériles, consideradas clave para interrumpir el ciclo reproductivo de la plaga. Campillo Carrete destacó que, aunque los casos en el norte han sido mínimos, la expectativa es que estos centros funcionen plenamente para asegurar la contención definitiva.
Ante las pérdidas económicas, productores de Durango, Coahuila y Nuevo León han iniciado reuniones con diputados y funcionarios de Fira (Fideicomisos Instituidos en Relación con la Agricultura) para gestionar programas de respaldo al sector ganadero exportador. Se espera que en las próximas semanas se anuncien apoyos que permitan mitigar el impacto de la crisis y preparar la reactivación de las exportaciones.
“Estamos en pláticas con la gente de gobierno y de Fira. Viene un programa para apoyar precisamente al sector ganadero de exportación en los estados del norte”, dijo Campillo Carrete.
La suspensión de exportaciones no solo afecta a los productores, sino también a las comunidades rurales que dependen de la ganadería como principal fuente de ingresos. La caída en los precios repercute en la economía local, limita la capacidad de inversión en infraestructura y genera incertidumbre en el sector.
Mientras se espera la reactivación de las exportaciones, los ganaderos continúan comercializando su producción en el mercado nacional, con márgenes reducidos y un esfuerzo constante por mantener la sanidad del ganado. La contención del gusano barrenador se ha convertido en un reto compartido entre productores, autoridades y sociedad.