Quiero Palomitas: ¿Qué nos dejan los Oscars 2026?
Hollywood celebró la entrega de los premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, en la cual siempre habrá un poco de satisfacción, algo de amargura y otro tanto de sorpresa, porque siempre un premio decidido por una votación será polémico debido a que los criterios pueden ser diversos, filias, fobias, un análisis concienzudo o simplemente afinidad, pero siempre no pasarán desapercibidos.
Si bien una película como Frankenstein de Guillermo Del Toro merecía mejor suerte, y ya pensamos que si al tapatío no lo ponen en la lucha por el mejor director, ya fue un fracaso, creo que el hecho de ganar el Oscar tanto en Efectos Especiales como en Vestuario es algo muy íntimo para él. Recordemos que nuestro “gordo” hizo sus pininos en el cine con su compañía de FX, la única que había por los 90.
Hay que mencionar que Del Toro trabajó en la película Cabeza de Vaca (1991) de Nicolás Echevarría y que, al ver los productores su pasión en su trabajo, le preguntaron si tenía algún proyecto en manos, por lo que presentó su guion en el cual estaba trabajando, algo llamado Cronos; lo demás fue historia. Y esa misma pasión es con la que ha hecho cine, nos ha dado grandes historias y, por tanto, ha hecho brillar a los suyos, así que los Oscars de su equipo son triunfos para ese niño que soñó en filmar su propia versión del monstruo incomprendido.
Conan O’Brien trató de llevar el “timing” de la ceremonia, pero le costó conectar con la audiencia y con el ambiente en general, el cual tendría sus tintes políticos, pero recordemos que la osadía de Jimmy Kimmel le costó su puesto en la televisión. Es cierto, hubo referencias a la presidencia de Trump, pero a este punto es como sumar una crítica más al gran vacío de aplicación de la ley, y todo por mantener el espectáculo que se ha convertido esta administración.
Posiblemente muchos pensarán que el triunfo de Michael B. Jordan se debió a los comentarios de Chalamet, pero creo que realmente a los votantes les encantó el trabajo de gemelos que realizó el actor en Pecadores de Ryan Coogler, más allá de la funada y las referencias de la importancia de la danza y la ópera. No creo que tarde mucho para que Timothée se haga de un Oscar, pero sí necesita aprender a ser empático con otro tipo de expresiones, ya que de lo contrario su papel de “enfant terrible” no le suma a su carrera, por más seguridad que pueda mostrar.
Me parece que el homenaje In Memoriam de este año fue muy poderoso por el calibre de personas que se fueron el año pasado, además de la trascendencia que tuvieron varios de ellos. Abrir en esta ocasión con Billy Crystal hablando sobre Rob Reiner fue un discurso de un amigo hacia alguien que lo hizo trascender en su arte, y así como él, todos aquellos que trabajaron con el director; por eso se unieron desde los actores de This Spinal Tap, Cuenta Conmigo, Misery, Cuestión de Honor y también volver a ver juntos a Sally (Meg Ryan) y a Harry. Y en este tenor, el discurso de Rachel McAdams sobre la eterna Diane Keaton no desmereció en intensidad y amor hacia una actriz que marcó historia, que fue tendencia y que inspiró a cientos de chicas a mostrar su talento en los escenarios.
Pero sin duda lo más emotivo fue que al cerrar este homenaje con Robert Redford parecía justo, sin embargo todos nos rendimos al momento de ver a Barbra Streisand salir a dar su mensaje de despedida a su gran amigo y amor, como si el final de Nuestros Años Felices no fuera el que nos contaron en la película de 1973, sino que fue precisamente ese momento cuando la gran cantante, actriz, directora y mujer interpretará el tema The Way We Were, por lo que no dudo que las lágrimas corrieron en los millones de rostros que nos dio un golpe de nostalgia y de que el corazón se conmovió.
En esta ocasión, Brasil, que parecía que se llevaría el Oscar a mejor película internacional como el año pasado, en el cual “Emiglia” Pérez fue la gran perdedora, ahora le tocó sufrir la decepción ante la película noruega Valor Sentimental; así es la vida. El Agente Secreto merecía mejor suerte, posiblemente sí, pero lo importante es la trascendencia que tiene en el público.
Como lo dijo PT Anderson, a veces hay películas que sobrepasan a las ganadoras de este galardón, porque fueron más cruciales para el público y para la historia del cine. Lo cual no está tan lejos de la realidad, porque le sucedió el efecto de la “Compensación Hollywoodense”, es decir, reconocen tu talento, pero tu historia puede no ser tan agradable para el gran público, así que no te premiaremos por ser arriesgado, sino por adecuarte a los “cánones” de la industria cinematográfica. Estos son “haz una obra no tan complicada”, “que tu equipo la venda como una gran obra innovadora aunque no lo sea” y “mete a Leo DiCaprio”; esto le pasó a Scorsese, a Iñárritu, a Cameron.
Y solo un comentario más: para que Diane Warren gane un Oscar, creo que sería cuando todas las nominadas sean de su autoría, porque si ya se premió a cosas como El mal de Emilia Pérez, no es posible que a esta gran autora se le niegue, luego de 17 nominaciones, el derecho de alcanzar el anhelado premio. O posiblemente, si le hace una canción a DiCaprio, crecerán sus posibilidades.
Veremos la próxima entrega de los Oscars que ahora será por YouTube, dejando su presencia en televisión abierta en EUA y ahora siendo un reto para ser un show para las nuevas audiencias, más cercanas al streaming y que casi no van a ver una película a la sala de cine porque TikTok te soluciona ese problema.
El futuro del cine como entretenimiento no está del todo claro, lo que deja muchas incógnitas sobre la naturaleza del espectador ante el fenómeno de compartir con otros la experiencia de ver una película. Mantengamos el hambre de ver nuevas historias, no conformarnos con las fórmulas de siempre, sino que apostemos por disfrutar la gran cantidad de títulos que están al alcance de nuestros ojos.