Selfshipping: amor que trasciende la ficción
Cuando la intensidad del sentimiento es tan poderosa, poco importa si aquello que se ama es real. Se trata de una práctica que permite a jóvenes y adultos canalizar su admiración y afecto por personajes ficticios de maneras artísticas y sociales, por ejemplo, a través de relatos, ilustraciones, cómics o cosplays.
La mayoría de las personas hemos experimentado amor platónico hacia algún personaje ficticio, ya sea de una película, una serie, un cómic o cualquier otro medio de entretenimiento. A veces surge por atracción visual; otras, por la conexión que se genera con sus acciones, su personalidad, sus motivaciones o incluso sus valores.
La modernidad, como ha ocurrido con muchos otros fenómenos sociales, ha nombrado y formalizado esta experiencia. Se trata de una práctica cada vez más visible entre adolescentes y jóvenes adultos —especialmente dentro de las generaciones millennial y Z— conocida como selfshipping.
¿QUÉ ES?
Este término deriva de la combinación de dos palabras en inglés: self (uno mismo) y shipping (emparejar), y se refiere a integrarse a uno mismo en un “shippeo”, palabra que designa al deseo de que dos personas, celebridades o personajes de ficción se encuentren en una relación romántica.
El vocablo shipping comenzó a usarse en la década de los noventa, cuando también iniciaron los fandoms, es decir, grupos de seguidores de algún producto cultural específico, desde una agrupación musical hasta una serie animada. Los admiradores de alguna ficción lo empleaban para demostrar su interés en que dos personajes mantuvieran un vínculo amoroso. Se cree que quienes iniciaron esta tendencia fueron los fanáticos de la serie Expediente X, que regularmente deseaban que Mulder y Scully estuvieran juntos.
Con el pasar de los años y gracias a que la cultura del fandom se expandió cada vez más, el shipping también evolucionó: en la actual era digital, esta práctica se ha popularizado aún más debido a las redes sociales y, de cierta forma, ha servido también como un enlace para que las comunidades de fans generen conversación e interactúen. Además, los ships ya no sólo se hacen entre personajes ficticios, sino que también el seguidor mismo puede entrar a la ecuación.
Actualmente Japón —país famoso por ser el origen de varias franquicias populares usadas en el selfshipping—, tiene su propio término para definir este fenómeno: yumejoshi. De las palabras “soñadora” y “chica” nace este concepto japonés que se usa para referirse a aquellas personas —en su mayoría mujeres— que experimentan enamoramiento hacia un personaje ficticio y que, a través de OCs (original characters), es decir, personajes originales basados en ellas mismas, se autoinsertan en la narrativa del universo imaginado para emparejarse con él.
Básicamente, ambos términos engloban la misma idea: la de vivir una fantasía romántica con el personaje en cuestión. Dicho amor se manifiesta comúnmente a través de dibujos, colecciones de mercancía, historias fanfiction y, algunas veces, a través del cosplay. La conexión con el objeto de afecto y su intensidad puede nacer por diversos motivos.
¿CÓMO SE MANIFIESTA?
Las plataformas digitales por excelencia para el selfshipping son Wattpad, Pinterest y X, donde se pueden encontrar distintos tipos de expresiones. Hay quienes escriben historias en donde el propio autor es el protagonista en conjunto, por supuesto, con el personaje deseado. En ocasiones, el objeto de deseo puede “salirse” de su mundo para encontrarse con la vida cotidiana del selfshipper, mientras que otras veces el escritor se inserta en la realidad ficticia de donde proviene su amor platónico.
Las ilustraciones son también una forma de expresión del selfshipping que por lo general muestran escenarios ficticios donde los “amantes” están juntos. Estas se encuentran con mayor facilidad en Pinterest, donde incluso se publican cómics enteros con la realidad adaptándose según los deseos del autor.
Otro término que es popular dentro de este mundo son las siglas IRL (in real life), que en español significa “en la vida real” y se refiere al modo en que uno se integra al selfshipping en la realidad. A veces se cambian algunos rasgos de la personalidad o del físico para dar la impresión de compartir el mundo con el personaje deseado.
¿PROBLEMA MENTAL?
Hay quienes opinan que estas fantasías se relacionan directamente con algún problema en la salud mental. Sin embargo, no hay evidencia de que el selfshipping, por sí solo, sea algo dañino o negativo. De hecho, muchas de las personas que lo practican encuentran una especie de refugio en ello. Al crear escenarios ficticios, enfocan su mente en algo satisfactorio y no en pensamientos que pueden generar ansiedad.
No existe una razón en específico por la que los selfshippers sean gustosos de serlo. Aunque muchos creen que es el resultado de sentir una fuerte soledad y buscar acompañamiento en el romance ficticio, la realidad es que la mayoría de las veces sólo es algo que disfrutan hacer.
Únicamente podría considerarse un problema si cae en lo obsesivo, afectando de forma directa la vida de la persona, por ejemplo, en el ámbito laboral, familiar o social. Uno de los casos más populares de alguien que llevó su fantasía al extremo es el de Adym Steven Evans, mejor conocido en YouTube como Verbalase, famoso por sus videos animados donde crea batallas de rap entre personajes de diferentes series o películas.
En enero del 2024, el nombre de este creador de contenido resonó en redes sociales debido a que se filtró un cortometraje en su servidor de Discord donde se insertaba a sí mismo en la serie animada Hazbin Hotel para estar con Charlie Morningstar, su personaje favorito. En el video, Charlie se muestra interesada en Verbalase, tanto así que luego esa atracción sube de tono. Lo que llamó la atención e inició debate en torno al selfshipping es que presuntamente tuvo que pagar alrededor de 50 mil dólares para la realización del corto, cantidad que lo puso en una situación financiera desfavorecedora.
Sin embargo, como ya se mencionó anteriormente, este tipo de casos no son la norma entre los fandoms. A continuación, la experiencia de cuatro miembros de la comunidad selfshipping de México.
RITSUNEKO HONEYBEE: UN AMOR QUE NACIÓ EN LA PANDEMIA
Ritsuneko HoneyBee, apodo con el que se identifica dentro de la comunidad, es una artista que desde hace años se autoinserta en Final Fantasy XV para tener un romance con Noctis, el protagonista de este videojuego.
Para Ritsuneko, el selfshipping es un pasatiempo que le ayuda a expresar la admiración que siente hacia el personaje, así como también a desarrollar su creatividad a través de la fantasía y por medio de sus dibujos. Se refiere a su gusto por Noctis como una zona de confort donde se siente segura de expresar cariño.
Aunque la dibujante, originaria de Guadalajara, dice practicar el selfshipping desde que era una niña —entonces sin conocer el concepto—, fue en la adultez, durante la pandemia por covid-19, que tuvo un acercamiento más intenso a esta práctica, cuando conoció a Noctis.
“Lo conocí por medio de un video que salió cuando anunciaron el juego; en ese entonces no le tomé importancia. [...] Ya en el 2021, en pandemia, compré un PS4 (PlayStation 4) para mínimo matar el tiempo y adquirí dicho juego. En ese entonces empezaba a ir a terapia por inicios de depresión, pero al ver a Noctis fue como “¡Waos! Me encanta” y de ahí me ayudó bastante a salir adelante, y cuando me sentía mal hacía dibujos de mi insert (yo) y de él”.

Otra de las maneras en que la artista expresa ese afecto es a través de su ita bag, una bolsa de estilo japonés donde lleva varios pines, colgantes y peluches de su querido Noctis.
Aunque Ritsuneko conoce la tendencia de las bodas simbólicas que se realizan entre humanos reales y personajes de anime —principalmente realizadas en Japón—, señala que eso no afecta su percepción sobre el límite entre la ficción y la realidad, pues incluso planea casarse próximamente con su pareja.
CHOCO: EL CARIÑO QUE NACIÓ DESDE LA IMPERFECCIÓN
Miembro de la comunidad desde hace dos años, Choco, al igual que Ritsu, expresa su amor hacia su personaje favorito a través de sus dibujos. Con quien ella se autoinserta románticamente es Ichimatsu Matsuno, del anime Osomatsu-san, el cual comenzó a ver hace una década.
En palabras de la artista, la atracción hacia Ichimatsu nació gracias a las imperfecciones que este muestra en la serie, pues posee diferentes matices que la llevaron a identificarse con él.
“Ichimatsu no es un personaje correcto, tiene muchas imperfecciones y problemas; justamente esa parte suya me hizo quererlo. Compartimos los mismos problemas y aunque le cueste demasiado, pude ver el desarrollo que le fueron dando conforme las temporadas pasaban. Me sirvió como un impulso para mejorar y también como un sostén emocional en ese periodo tan pesado de mi vida. No me sentí ni siento sola en la actualidad”.
Similar a Ritsu, suele coleccionar mercancía del personaje que le gusta, desde peluches y figuras hasta accesorios.
Choco, que es más activa en las actividades de selfshipper, realizó una boda simbólica con Ichimatsu el año pasado, a través de una colaboración de dibujos con varios miembros de la comunidad.
“¡Yo hice el de mi boda hace un par de meses! Fue increíble, recibí casi 100 aportes de mis amigos y seguidores, la mayoría de Latinoamérica, pero incluso un par de Europa y Corea. Es lindo sentir el apoyo de todos, es algo que siempre recordaré con felicidad”.
Dentro de la comunidad, Choco interactúa mediante un modelo conocido como non-sharing, que significa “no compartir”, es decir, prefiere mantenerse alejada de personas que también “se shippean” con el mismo personaje que ella, en este caso Ichimatsu.
“Aunque no me siento cómoda conviviendo con otros usuarios que aman a mi personaje favorito, reconozco que todos tenemos derecho a estar en la comunidad y compartir lo que nos gusta. Al final, no se puede tener contento a todo el mundo, así que prefiero mantenerme al margen y no involucrarme en polémicas”.
La relación de Choco con su familia, amistades y compañeros de escuela no es diferente a la de otros, pues señala que su gusto por Ichimatsu es bien aceptado por sus allegados e incluso le han hecho regalos relacionados con él, ya que se ha vuelto parte de su identidad.
GAIA ISHTAR: AMOR QUE FOMENTA LA CREATIVIDAD
Una lagunera que también es miembro de esta comunidad es Gaia Ishtar, quien lleva tres años dentro de la misma. Para ella, ser selfshipper va más allá de una simple etiqueta: es más bien un estilo de vida que le brinda una motivación para expresar sus sentimientos y desarrollar su creatividad.
“Es algo de elección propia y enteramente libre en lo que puedo soltar mi imaginación de diversas maneras, así como muchos otros, cualquiera puede ser selfshipper si lo desea”.
Aunque Gaia posee un cariño muy especial por Yami Yugi del anime Yu-Gi-Oh!, alguien que ha estado con ella desde hace mucho es Joker/Akira, conocido también como Kurusu/Ren Amamiya —según la adaptación de la franquicia—, del videojuego Persona 5, quien, de cierto modo, la ayudó a ser más expresiva.
“Con él tuve un cambio muy drástico. Si bien adoraba el juego y la saga desde antes, no lo demostraba en confianza con las personas a mi alrededor, y en mi último año de universidad me dije a mí misma: “Bien, vamos a ser más expresivas con nuestros gustos”. Ahí Ren fue mi puerta celestial, quiero decir, al comenzar a analizarlo dentro del juego y su narrativa”.
Además de coleccionar mercancía de Ren y Yami Yugi, la lagunera comenta que otra manera de expresar su cariño hacia ambos es a través de manualidades que realiza habitualmente: dibujos, bordados y artesanías.
Aunque Gaia recibe apoyo de su familia y amigos, señala que se ha tenido que enfrentar a algunas miradas fuera de Internet, sobre todo cuando la ven en la calle llevando algo del personaje. Para mostrar el cariño que le tiene a Ren, ha creado páginas web en su honor, así como comunidades y videos donde entrevista a otros selfshippers con el fin de promover la práctica de una manera respetuosa y sana.
VICKY ÁLVAREZ, AMOR POR LA NOBLEZA Y LA LEALTAD
Otra dibujante que lleva dos años en la comunidad selfshipper es Vicky Álvarez, quien se declara enamorada de Luffy y Zoro del manga y anime One Piece. Su relación con ambos personajes se basa, en parte, en la amistad que existe entre ellos. Es un amor que nace a raíz de sus acciones dentro de la historia, ya que ambos se distinguen por sus valerosas hazañas, lealtad y bondad, algo que ella encuentra sumamente atractivo.
“Tengo una debilidad por los personajes protagonistas, siempre me gustan, y Luffy es uno de los mejores protagonistas que he visto de varias series y animes. Aunado a ello, me encantó su amistad con Zoro y la lealtad que él desde un inicio le ofreció. Siento que son un dúo increíble, con ellos empezó la historia y siento que con ellos va a terminar”.
Aunque Vicky no cree que llegaría a organizar una boda simbólica como las que se realizan en Japón, sí ha pensado en realizar una colaboración para hacer algo similar a través de dibujos —como en el caso de Choco—.
Además de coleccionar mercancía de ambos personajes y realizar fiestas temáticas de cumpleaños, también utiliza el cosplay —disfrazarse de algún personaje e interpretarlo— como una manera de expresar su amor por ambos. De hecho, ese cariño la motivó a regresar a dicho pasatiempo.
“El cosplay había sido algo que dejé de lado por muchos años, y fue en 2023, gracias al personaje de Luffy, que pude volver a hacerlo. Especialmente el cosplay de Luffy es uno que me gusta mucho hacer y con el que me siento muy cómoda”. Las cuatro chicas entrevistadas coinciden en que nunca será comparable el amor hacia un personaje ficticio con el de alguien real porque, aunque el selfshipping brinde una zona de confort para expresar cariño, son cuestiones y emociones muy diferentes a las que se generan por alguien de carne y hueso.
Las experiencias compartidas por Ritsuneko, Choco, Gaia y Vicky demuestran que, más allá de una mera afición, el selfshipping funciona como una fuente de apoyo, inspiración y pertenencia dentro de las comunidades en línea, facilitando la expresión de identidad y la construcción de lazos solidarios entre sus miembros.

amygp00@gmail.com
Instagram: @katherine.x.