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INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y TERAPIA PSICOLÓGICA

NELLY GARCÍA

Estamos inmersos en la era de la inteligencia artificial, en la que cada vez más personas se apoyan en esta herramienta con el objetivo de hacer más eficientes sus tiempos, optimizar tareas, mejorar ciertas actividades o aumentar la creatividad, entre muchos otros beneficios que pueden obtenerse tanto en la vida profesional como en la vida cotidiana.

Con la inteligencia artificial se pueden desarrollar un sinfín de acciones con excelentes resultados en la mayoría de los casos; sin embargo, dentro de toda esta maravilla tecnológica existe un área en la cual la inteligencia artificial presenta claras limitaciones para funcionar de manera integral.

Me refiero específicamente al ámbito de la salud mental y, en particular, al ejercicio de la terapia psicológica, donde de forma tradicional se da el encuentro de dos o más personas que intercambian emociones, pensamientos, ideas y conductas.

En este proceso, el paciente acude al psicólogo con una necesidad emocional no resuelta; por su parte, el psicólogo busca dar estructura a la mente del paciente, generar conciencia, psicoeducar, modificar conductas y pensamientos, todo ello acompañado de un vínculo humano que debe percibirse de manera coherente e integral. Por lo tanto, la terapia psicológica es un proceso profundamente humano que requiere juicio clínico, empatía y, sobre todo, la formación de un vínculo terapéutico.

Como parte de la modernidad, cada vez es más común que las personas recurran a la inteligencia artificial (ChatGPT) como un supuesto reemplazo de la terapia psicológica. Ante una pregunta que refleja malestar emocional, suele aparecer una respuesta básica que puede calmar la mente de manera inmediata. Esto ocurre porque la inteligencia artificial no confronta, ofrece respuestas neutras y carece de fundamento clínico, evitando así la reflexión profunda y el cambio genuino de conciencia o conducta. El resultado es un alivio inmediato, pero superficial.

Por otra parte, la inteligencia artificial carece del factor humano, esencial para percibir los silencios, la modulación de la voz, el lenguaje corporal, las expresiones faciales y todo lo relacionado con la corporalidad de la persona. Estas "ventanas ocultas" impiden un trabajo terapéutico estructurado, completo e integral. Aun así, para muchas personas resulta tentador recurrir a la inteligencia artificial por su fácil acceso y su inmediatez.

Sin embargo, si lo que realmente buscas es un cambio genuino y profundo, lo más recomendable es acudir a la terapia psicológica individual. Existen excelentes opciones tanto en el sector público como en el privado, donde puedes establecer un compromiso real con tu vida y recibir una atención cálida, humana, estructurada y no fragmentada, como la que mereces.

Para mayor información, sigue las cuentas de @vengavibremospositivo, @ffmemmex y @psicologa.nellygarcia, o escribe a jorge@squadracr.com.

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